Pasaban las 7 de la noche mientras circulaba por el boulevard con rumbo al Parque Siglo XXI. La menor de mis hijas iba en el asiento trasero y me encaminaba a recoger a su hermana del entrenamiento vespertino. Las ideas cruzaban fugaces por mi cabeza, acompañaba mi recorrido anticipando un listado de los pendientes del día: regresar a casa, tareas escolares, cena, baño, mochilas, uniformes, encaminar el sueño. Era un día como muchos otros.
Si no fuera por las luces que iluminaban por completo el edificio del PRI estatal, la música que me alcanzó, el bullicio de los asistentes, las personas que aún de este lado del río San Marcos observaban la celebración… no habría caído en cuenta que en realidad cruzando el puente ese mismo momento era extraordinario: el destape. Aminoré la velocidad para ver algo, contemplar la manera en que aquello sucedía.

Los expertos en mercadeo político parecen coincidir al afirmar “nadie está interesado en la política” como declaró Germán Medina, asesor que entre sus clientes cuenta a César Gaviria, Óscar Arias y Alan García. Pero un auténtico ganador sin lugar a dudas se hace tocando fibras sensibles, con un discurso dinámico en el cual quienes ejercen el voto se sientan implicados... y medios, muchos medios de comunicación subrayando, y salpimentando sus actuaciones. Lo demás, es una disciplinada estrategia que mantiene firmes las tuercas electorales.

Ganas sobran para llegar al final de este preámbulo y registrarse. Ser oficialmente candidato por el tricolor a la gubernatura.
Pero ¿Qué piensa un elegido en la noche nombrándolo, las palmas, los vítores, el festejo? ¿A qué ritmo late su corazón? ¿Cómo conciliar el sueño?
Licencia, campaña, esfuerzo, elecciones, voto, estructura, consolidación, entre su listado de pendientes.
Las evas, los adanes; aquí del otro lado del río, en la acera de enfrente, circulando por las calles, en un día como tantos capturando lo extraordinario al paso.
Eva sin paraíso: columna en el Expresso, publicado el miércoles 26 de enero 2010.