martes, 31 de marzo de 2009

La mejor escuela para nuestros hijos

Aprendemos siempre. De las personas cercanas, de la iglesia, los medios de comunicación, de la naturaleza. El aprendizaje no sólo se da en las escuelas sino que es un proceso que inicia con el nacimiento y que concluye con el último de nuestros días. Se han desarrollado investigaciones para demostrar que, por lo general, los conocimientos con los cuales un niño se queda de los vistos en clase, son aquellos que están ampliando lo que éste sabía con anterioridad o para los cuales tenía una actitud abierta marcada quizá desde el útero, desde el arrullo, desde los primeros pasos hasta llegar a la escuela, al mundo.
En un sentido estricto, los maestros son educadores a sueldo que pasan un corto período a cargo de la enseñanza de algunas competencias de índole más bien técnicas para la vida. Los padres de familia, en cambio, somos la influencia permanente y perenne en los días de nuestros hijos.
La familia es un tipo de organización, la más nuclear de la sociedad, y por tanto, tiene objetivos y metas definidas hacia su interior, aunque muchas de las veces no de manera explícita. Es decir, lo reconozcamos o no, la familia es un sistema en sí misma que está expuesta a una serie de elementos externos, con procesos internos y necesidades propias que ya en conjunto aportan a los seres humanos los sustentos para desarrollarse en la vida.
Existen diferentes tipos de abusos que los adultos inflingimos a los niños. El abuso físico tiene que ver con los golpes o la violencia impuesta en el cuerpo de un menor. El abuso mental o psicológico se manifiesta cuando se insulta, critica, ridiculiza, amenaza o asusta a los niños. Pero existe un tercer tipo de abuso de lo más común y silencioso al que se le ha denominado abuso pasivo y que consiste en no proporcionar la atención, la comida, el refugio o la ropa necesaria para su sano crecimiento. En otras palabras, estamos abusando de manera pasiva de
nuestros hijos cuando nos portamos indiferentes y no les favorecemos aprendizajes que desarrollen su potencial humano.
Gestionar de manera activa y consciente la educación desde casa puede ser la oportunidad de reinventar la manera ser de nuestra familia, subrayando las actividades que nos son importantes. Es decir, asumir más nuestro rol como primera y permanente influencia en la formación de nuestros hijos, ya que todas nuestras acciones, incluidas la negación, el rechazo o la no actuación, van dejando huellas indelebles en el proceso educativo social.
A partir del 31 de marzo se aplicará la evaluación nacional en centros escolares, comenzando con el último grado de los alumnos que cursan educación media superior, hasta llegar el 29 de abril a termino con los alumnos de tercero a sexto de educación primaria. Si queremos un cambio, necesariamente debemos reflexionar a cerca de nuestra actuación y su importancia, no hay mejor escuela para nuestros hijos que la que hay en casa.

Posdata de la calificación: Independientemente de nuestro papel como profesor, alumno o padre de familia, si seguimos haciendo las cosas de la misma manera, llegaremos sin duda a los mismos o peores resultados. La Secretaría de Educación en México se enorgullece de ser el único país en América Latina que entrega a cada padre de familia el reporte de la evaluación personalizada y sugerencias para que los dres reforcemos los temas y contenidos que sean necesarios desde casa.

Eva sin paraíso: columna en el Expresso publicado el 30 de marzo de 2009

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