lunes, 1 de diciembre de 2008

De súbito: Juan Miguel y su canción de cuna

El fin de semana pasado, el sábado para ser exactos, Juan Miguel estuvo en la ciudad. Los dos bajábamos del 17 por la de Juárez. El venía de las oficinas del ITCA y yo de dejar a mis hijas en su clase de inglés.
No nos esperábamos uno al otro, pero lo advertí por el espejo lateral, di un claxonazo y luego el encuentro. Venía de Monterrey de recibir su premio de tercer lugar otorgado por el CRIPIL en el concurso regional de minicuento, y ya entrado en gastos siguió hasta Victoria con la esperanza de que se trabajara en sábado en el FONECAT y entregar su propuesta para concursar por la beca de jóvenes creadores en la categoría de Letras en el área de narrativa.
Hicimos cuentas de que apenas hace un año nos conocimos en el Festival de la Palabra Infinita 2007 en donde leyó algunos de sus cuentos. Luego el taller de Cristina Rivera Garza que fue entre nosotros una presentación más en forma y el intercambio de opiniones vino con el año 2008, y su primer lugar en el Concurso Estatal de poesía.

Me dio gusto saber, aquella vez antes que los demás que el trabajo ganador le pertenecía. Eso de quitarle la máscara a un luchador debe ser parecido a esa sensación, lo mejor del caso es que no hubo derrota de por medio pues eso de conmover, de sacudirte, de tocarte la fibra, eso que también es arte... pues eso lo logra bien. Sus textos van directo a la víscera ... y el filo de su ironía corta rebanadas casi transparentes. Hay una ternura cruda, un humor negro casi absurdo que lastima a veces pero hace sonreír.Luego de estar un rato en casa, me firmó su libro ganador del I Concurso Regional del Noreste Juan B. Tijerina, Amores extraños, publicado por el ITCA, y quedamos que yo entregaría su proyecto durante la semana.

Canción De Cuna Para Cebras

Dios no sabe que decirme. El tigre luce aerodinámico, pero yo con mis rayas parece que traigo un letrero de neón con una flecha apuntando "Comida Aquí". En la selva no hay vegetación blanca o negra, no sé que función cumple este camuflaje daltónico, además de hacer sentir a una familia de cebras reos en fuga atravesando la Sabana. ¡Qué la naturaleza es perfecta! Tengo derecho a hablar de un mundo hostil, seamos sinceros, si fueras un cocodrilo bajo el agua a qué sediento detectarías: ¿a un antílope o a mí? Cuando muera llamaré a comparecer a Darwin ¿Evoluciono en caballo de circo o en tapete de mansión? Quizás correspondo a la descomposición de la luz en el filtro ocular de mis depredadores; lo que me remite a la teoría de Da Vinci de que blanco y negro no existen: el blanco es la conjunción de los colores y el negro la ausencia de los mismos. Entonces yo no estoy pastando, ni esos buitres me toman la medida, ni eso en la llanura es la cola de una leona, y sólo soy producto de mi imaginación.

Juan Miguel Pérez Gómez
Tercer Lugar
Concurso Regional de Minicuento



Fotografías de Celeste Alba Iris y Julio Pesina

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.