Entre los artistas tamaulipecos que me han estrechado amistosamente, hay dos en particular que admiro más allá de su oficio. Los dos por causas distintas pero cercanas. Les he dicho por años que debieran de enseñarme, de enseñarles también a los jóvenes talentos cómo sobrevivir dignamente del arte.
Me gusta pasar por el 16 Matamoros y dar un claxonazo en la esquina para saludar a Alejandro Rosales, verlo canas despeinadas al viento, salpicado de color, dar brochazos, aferrado a pintar para vivir. Saber que va y va, hasta que el cántaro se rompe. Amigarse de mecenas, hacer manita de puerco cuando es necesario, ganarse un público que le consume, regresar de los viajes y mantener su obra en tránsito por algún lugar del mundo. Lo he escuchado, lo he visto bocetar al pintor que quiere ser cuando sólo sus lienzos palpiten en los muros de la memoria.
Lo felicito cuando me entero que cierra un buen negocio, un buen trato de pintura. Habrías de dar un seminario le digo entonces, tienes el talento para colocar tu obra, y esa es otra habilidad distinta a la que te lleva a crear imágenes.
Eduardo Villegas en cambio, un coyote estepario de Palmillas que escribe cuento y edita desde su propia cofradía en la gran ciudad. Anda solo y tiene su manada. Lo he escuchado en más de una ocasión aullar y cautivar auditorios, fluir en palabras sin guión escrito. Además de dar cátedra de creación literaria, le he propuesto a Lalo, la parte dos de mi seminario fantástico: cómo alargar el hocico para entusiasmar concurrencias sin que te tiemblen las piernas.
Todo esto viene al caso porque el Fondo Regional para la Cultura y las Artes del Noreste, FORCAN, en coordinación con los distintos estados que lo integran: Chihuahua, Durango, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas ha preparado un seminario taller de diseño y gestión de empresas culturales y creativas, que tendrá como sedes en nuestro estado, además de la capital, Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros y Tampico. La idea es comenzar a estimular emprendedores en el área del arte y otros recursos patrimoniales, poniendo al alcance de los asistentes información y metodología sobre el concepto de empresas culturales. Espero que los facilitadores tengan la experiencia de Rosales o Villegas, y algo debe de haber de eso, pues al menos su taller ya lo vendieron.
Y ya que andamos inaugurando nuevos paradigmas, hay otro curso entre varios que hace falta. Es necesario unas clasecitas para aquellas autoridades municipales que consideran a los artistas aficionados, que gobiernan sin estrategia de fomento cultural, que no saben dar gracias ni deletrear la palabra compromiso, que llaman cumplir a repartir saludos y discursos, a saludar con sombrero ajeno, a decir que eso no es del gusto del que manda, que por qué, que a poco, que no más no… una motivación, lavado de cerebro y entrañas para aquellos que no tienen corazón ni ganas para hacerlo posible. Y que cantan, ah pero qué bien cantan.
Posdata después del equinoccio: Llegó la primavera y con ella las Verbenas Culturales en Tamaulipas. Por este motivo en la explanada del Centro Cultural hubo música y poesía. Con una difusión bien aplicada más público hubiera asistido a una evento de esa calidad y además gratuito. Por que las personas no quieren más la prisión del temor, y por que al menos en Ciudad Victoria muchos no tienen la chamba segura ni están cobrando. Qué mejor manera de pasarla bien. Los artistas contentos con el foro y la gratificación que recibieron más allá de los aplausos. Miguel González Salum no fue con su familia, ni mandó representante a festejar en la plaza junto a los ciudadanos la llegada de la primera estación en su mandato. Hay ausencias que hablan con desesperanza…
Columna publicada en el periódico Expreso de Cd. Victoria y La Razón de Tampico. Portales electrónicos: Gaceta.mx y La Región Tamaulipas. Fotografìa de Juan Carlos Castañón.