lunes, 12 de diciembre de 2011

Nuestras fosas rentables

El tema de las momias en Tamaulipas que pareciera una novedad, es tan viejo como rezagado. Los primeros estudios formales y exhumaciones de cuerpos momificados de cuevas en la entidad se comenzaron a realizar con la integración del INAH hacia 1930. Nuevas expediciones en los 50 encontraron más restos mortuorios y antes de fin de siglo, se habían catalogado múltiples restos humanos procedentes de sepulcros que van desde la época prehispánica a los albores coloniales.
Con un nuevo hallazgo incidental realizado por unos jóvenes excursionistas en 2006, pudieron reactivarse las investigaciones formales por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia, casi ochenta años después de las primeras incursiones.
El saqueo era evidente cuando los científicos arribaron al lugar. Al parecer curiosos, bandidos y exploradores eventuales llegaron antes que ellos. Por tanto, se han direccionado los estudios para llegar a entierros vírgenes, y así poder dar respuesta a hipótesis varias, surgidas de lo que ya se ha visto.
¿De qué nos sirve asomarnos a sepulturas ajenas, violentar descansos que se suponían eternos, llevar despojos humanos a la mesa de un laboratorio o a una sala de exhibición? 
Con estas indagaciones en Tamaulipas, se pretende contribuir al ensamble del genoma mexicano, lo que a su vez será útil para establecer programas preventivos de salud pública que las futuras generaciones podrán gozar.
Más allá del interés clínico, los cadáveres humanos han ejercido una fascinación permanente entre los vivos.  El jesuita Francisco de Ávila, quien formó parte de los evangelizadores en Perú durante la colonia, ya hablaba de la veneración de los indios a los cuerpos de sus ancestros, los cuales procuraban mantener y eran consultados a manera de oráculo e inclusive participaban en los festejos populares siendo trasladados por su familia. Si esta practica le resulta primitiva o macabra, dese cuenta que seguimos realizando los mismos rituales en pleno siglo XXI.
La llegada del 26 de octubre es para los yucatecos, una tradición que los remite al cementerio para limpiar los huesos de sus difuntos, luego exponerlos la víspera del dos de noviembre, lustrosos y envueltos en servilletas de tela bordada.
Durante el bicentenario de la Independencia, se llevaron de paseo en una gala cívica desde Chapultepec al Centro histórico, los esqueletos (o sus fragmentos) de nuestros héroes. En Palacio Nacional se mantuvo abierta al público una exposición que era en parte el osario glorioso de la patria.
Las rotondas de hombres ilustres, no son otra cosa que la colección de restos en un mausoleo para su homenaje.  Allá vamos con asambleas y discursos cada que lo marque el calendario.
Ahora que contamos con otros recursos tecnológicos, es posible que hasta la sangre del beato Juan Pablo Segundo ande de gira por nuestro país, convirtiendo a México en la primera sede que muestra su devoción a la reliquia.
Poner a trabajar a nuestros muertos es rentable también desde el punto de vista financiero. Tan sólo las momias de Guanajuato, según el representante de la empresa Firma Corporativa, concesionaria del museo donde se exhiben, declara que generan al año más de 22 millones de pesos de utilidad.
Así este asunto de los cuerpos incorruptos y sus fluidos, el mercado de la trascendencia tiene varios escenarios que van de lo científico, místico, cívico, religioso hasta el entretenimiento, con un público que se niega a dejar morir a los sin vida.
Columna publicada en el periódico Expreso de Cd. Victoria y La Razón de Tampico, Tamaulipas.
 Portales electrónicos: Gaceta.mx y La Región Tamaulipas.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Ser o no ser según el Registro Civil

Como si no fuera bastante conmigo misma, como si no fuera suficiente ser quien soy, como si tuviera club de fans y el mercado diera para otro personaje con mi nombre, como si alguien hubiera querido clonar mi identidad, como si de pronto emergiera por generación espontánea, como si la imagen de mi espejo al fin se hubiera decidido a cruzarlo para andar por ahí, como si me hubieran separado de una gemela siamesa y entonces tuviéramos documentos con mínimas variantes, como si eso de ¨únicos e irrepetibles¨ fueran opciones en universos paralelos, como si fuera lo suficientemente popular para que hubiese de mi una versión pirata, como si fuera lo bastante malograda para volverme a reinventar por necesidad, como si tuviera un reemplazo oficial, un yo alternativo, como si me hubiera extraviado y me encontrara  dos veces…
Por esos andares de trámites administrativos que en la vida se van dando, me enteré al mismo tiempo del joven tras el escritorio, que habemos dos mujeres llamadas igual, que vivimos donde mismo, que somos esposa de un hombre desde hace más de una  década y tenemos dos hijas. No aclaraba la información que obtenía desde la red, el reciente cambio de domicilio. Ambas residimos en la dirección de antes y seguimos recibiendo llamadas en el mismo número telefónico. Pero esta soy yo, y también la otra. Por favor, termine la gestión, le insistí.
El joven se negó. Vaya y bórrese de usted, me dijo. Busque que la integren. Sea una sola. No puede tener datos de repuesto. Nadie debe nacer dos veces en el mismo archivo del  Registro Civil.
Asentí. Me asusta la neurosis documental.
¿Pero quién me duplicó en esa forma? Ahora resulta que la yo de la credencial de elector, la de la licencia de conducir, la del pasaporte… tenemos rasgos en común, nos parecemos en la fotografía pero con distinto folio personal.
Los números nos vuelven otros.
La mayoría preferimos mirar por encimita, hacer como que vemos. ¿De qué otra manera explicar la incongruencia? Cada uno es al antojo de quien llena el formato. Nos repetimos tantas veces según el humor de quien no se fija, hasta que llega el día cuando una persona nos mira de arriba a abajo, nos coteja escrupulosamente, y nos acepta o nos rechaza.
Ahora tendré que levantarme temprano y explicar al de atrás de un mostrador: cómo y por qué es que yo, soy yo. Llevo una vida en ello y aún no se si pueda hacérselo entender a otro. Sé que usted sabe de esto, ciertamente es difícil.
¿Y los que se equivocan desdoblando a uno de esa manera? A quienes debemos la gracia del desajuste también tienen nombre y apellidos. Espero que por lo menos la corrección de erratas no tenga cargo.
Mañana comienzo a restablecer mi identidad, tal cual, papel por papel desde el principio.

Columna publicada en el periódico Expreso de Cd. Victoria y La Razón de Tampico, Tamaulipas.
 Portales electrónicos: Gaceta.mx y La Región Tamaulipas.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Homenajes al 2 x 1


La XIII edición del Festival Internacional de cultura comenzó orgullosa y continua manteniendo el paso, la cabeza en alto, a pesar de los pesares que afligen a Tamaulipas.
Los teatros y espectáculos de calle han tenido una buena asistencia. Los artistas en su mayoría, se han mantenido firmes en su compromiso de mantener el telón arriba; el público se ha sobre puesto a los temores y ha elegido la celebración del arte.   
En la gala de inauguración en el teatro Amalia G. de Castillo Ledón, con la presencia del gobernador Egidio Torre y otras autoridades del estado, se le rindió homenaje a la bailarina y coreógrafa tamaulipeca, Cecilia Lugo. Se había informado en la rueda de prensa que esta fiesta estaba dedicada en su honor, y de pronto pendones por doquier nos dicen que no sólo a ella  se le rinde tributo esta vez sino a la escritora Cristina Rivera Garza, inclusive.
Dice la voz popular que nadie es profeta en su tierra: Cecilia Lugo ya había recibido en 2008 por el INBA, la Medalla Bellas Artes; ese mismo año en San Luis Potosí durante el XXVIII Festival Internacional de Danza Contemporánea Lila López, recibió el Premio Guillermina Bravo, y durante este 2011 se le entregó el pasado mes de mayo en Culiacán, Sinaloa; el Premio Internacional de Danza ¨José Limón¨. Cristina por su lado, ha ido por caminos nacionales e internacionales recibiendo honores a su voz y a la propuesta de su literatura.
¿Y por qué al 2 x 1 los homenajes de nuestro festival? Tanto Lugo como Rivera Garza tienen una extraordinaria trayectoria, un grado de excelencia que las distingue como ejes fundamentales en su disciplina. Su formación y su trabajo no se han hecho desde Tamaulipas, son guerreras que han salido a conquistar el mundo. ¿Por qué las hacemos regresar al suelo de su origen y repartimos la atención de los aplausos?
Una a la vez y toda la gloria de este festival para ellas hubiera sido mejor muestra de respeto. Aun quedan cinco años, muchos años más, espero, del Internacional Tamaulipas. No corramos prisa, invistamos de dignidad a quienes dan con su nombre prestigio a nuestro pueblo.
De fiesta también está la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos de Tamaulipas. Celebran sus 85 años con una serie de actividades. Frente a Palacio de Gobierno, en la capital tamaulipeca, se levantaron carpas blancas y más de 70 expositores del estado participaron también desde el sábado 24 de septiembre en una muestra artesanal y gastronómica.
Esta actividad que ha llenado la plaza del bullicio y alegría, tan necesarios ahora, también la ha puesto al tope de basura y malos olores. Ya el lunes al mediodía, caminar por la acera del quince frente a Catedral, tenía que hacerse con la mano  cubriendo la nariz a manera de menguar la fetidez. El martes por la noche el piso tenía manchas de grasa, servilletas, platos y bandejas de unicel con sobrantes de comida. Los botes de basura estaban rebasados, enormes bolsas negras tan repletas como  pestilentes se apilaban a los lados. En un gesto de solidaridad, les hice el gasto con algo para llevar a casa, sorprendida vi como algunos podían cenar pozole en ese ambiente y me preguntaba ¿Dónde está salubridad esta noche de cáscaras de langostino y esqueletos de pescado frito putrefactos, sueros de queso, desagües de camarón y filetes de granja?
Columna publicada en el periódico Expreso de Cd. Victoria y La Razón de Tampico, Tamaulipas.
 Portales electrónicos: Gaceta.mx y La Región Tamaulipas.

Ofrenda a Graciela González Blackaller

Por Celeste Alba Iris               
Mientras revisaba mi texto en la pantalla de la computadora me acordé de ella. No había en apariencia nada que se relacionara con su obra o persona, pero ahí estaba su recuerdo nítido. Será que hace tanto que no he visto a Chelita, pensé, iré a verle uno de estos días.
Horas más tarde me notificaron con una llamada telefónica su deceso.
Adela Graciela González Blackaller, a quien muchos llamaban afectuosamente maestra Chelita, no fue mi maestra y sin embargo aprendí de ella más de una lección, hasta en su despedida.
 Chela fue mi compañera de letras, yo tenía 20 y pocos años cuando le conocí. Nunca le pregunté su edad. No hizo falta. Se teñía el cabello, usaba gafas, su rostro se marcaba en pliegues al sonreír y el dorso de sus manos ya estaba salpicado de pecas. Su cuerpo era el de una mujer madura y sin embargo, ella era una joven escritora, una criatura atemporal. Lo digo porque luego tuve 30, 40, y seguí conviviendo con ella como la primera vez; mientras Chelita tenía nuevos amigos de veintitantos y los de antaño aún vigentes.
Graciela González Blackaller tuvo la fuerza para deconstuirse, para ser una voz que se afirmaba a través de sus ocho distintos libros publicados. Y no sólo eso, Chelita fomentó la formación de nuevos escritores, lo hizo de manera institucional en un principio y luego desde la sala de su casa en donde recibía cada sábado a quien estuviera dispuesto a las palabras.
Con Chela hubo cursos, talleres, conferencias, lecturas, dictámenes… hubo charlas largas y mucha risa. Recuerdo a Eraclio Zepeda, comentando uno de sus cuentos y subrayando la fina ironía de su narrativa que no incomoda. Graciela dice verdades y arranca sonrisas a un tiempo, eso además de talento requiere cierto dominio literario y del espíritu. También hubo distancia o algo parecido a eso. Me dediqué a ser madre, y ella lo entendió. Soy de mis hijas, mis letras y mi casa, le dije. Ella supo a lo que me refería pues ya era bisabuela, abuela y madre, pero sobre todo porque su tiempo de asumirse como escritora, llegó muy cercano a los cincuenta años de vida.
El martes 15 de noviembre, Graciela González Blackaller tuvo un homenaje póstumo. El féretro al centro, sus familiares y amigos acompañándola. Ha sido hasta hoy, la más cálida ceremonia luctuosa a la que he asistido. Estuvimos con Chela leyendo su obra, compartiendo memorias de la historia que escribimos juntos. Aún así, en su sueño perenne, nos hizo sonreír. Descansa en paz maestra Chelita, tus letras te mantienen viva y cercana para siempre.  
Posdata a manera de ofrenda: Los Santos Días de la Poesía es un movimiento literario que ha apostado por la [re]construcción del panorama literario tamaulipeco. El trabajo poético de Graciela González Blackaller ha sido reconocido y estudiado a través de los coloquios llevados a cabo dentro el encuentro de escritores en 2010 y 2011. Como homenaje a la obra de Graciela, se inaugurará el sitio electrónico Verbigracia. Invitamos a todos aquellos que decidan comentar sus poemas o cuentos, así como compartir textos y fotografías que se comuniquen a: lossantosdiasdelapoesia@gmail.com

Columna publicada en el periódico Expreso de Cd. Victoria y La Razón de Tampico, Tamaulipas.
 Portales electrónicos: Gaceta.mx y La Región Tamaulipas.

jueves, 8 de diciembre de 2011

L-yendo por la calle

El lunes 5 de diciembre Lorena Illoldi cumplió años y nos invitó a festejar. Ya se que muchos cumplen años cada día y usted, quien lee ahora esta columna se preguntará qué tiene de particular el tema como para ser abordado desde aquí.
Para quienes no conocen a la Illoldi, permítanme la presentación de este personaje del arte tamaulipeco. Ella nació en Tampico y creció en el cruce del primer cuadro del puerto, entre Obregón y Altamira. Comenzó su carrera de actriz con el Grupo Bocana dirigido por Refugio Hernández Ledezma, luego pasó a la Compañía Perros de Agua que fundara el maestro Caín Valdez.
Antes de los 20 ya vivía en Ciudad Victoria, lugar que prometía en aquellos ochenteros años un crecimiento artístico, con la llegada de talleres, ediciones estatales y otros foros culturales.
En la capital tamaulipeca, Lorena concluyó su formación universitaria y experimentó  con el teatro, las letras, los medios de comunicación.  Hoy la Illoldi, lo mismo es madre, empleada de gobierno, actriz, dramaturga, directora, poeta, tallerista, coordinadora del colectivo Aleph, colaboradora en la radio, escribe su columna en un portal electrónico y también es luchadora, no sólo de la vida, sino que se sube al ring y le gustan los trancazos.
El caso es que Lore cumplió años y celebró su cumple en la plaza Juárez, organizando eso que ella llamó "Microfestival L-yendo por la calle", en el que participaron sus amigos, los transeúntes, la tardenoche, sus compañeros de palabra y escena, la poesía, el teatro.
El evento comenzó a las seis de la tarde con los títeres de Ricardo Hilos Honorato, quienes dieron vida a “La pastorela Veloz”, texto del cual ella es autora y publicó con la Universidad Veracruzana. Luego hubo poesía y arte marcial con los capoeiristas del Dojo Samuray, posteriormente integrantes del taller literario de la UAT, leyeron sus textos poéticos y por último otras voces más compartieron con todos los asistentes, obras propias y de grandes autores de la literatura universal. Despues de las ocho de la noche, se partió el pastel y cada quien para su casa.
En la explanada del Centro Cultural Tamaulipas, las sillas fueron insuficientes pero las escaleras sirvieron también de gradería. Actividades como estas dan una oportunidad de goce estético al distraído transeúnte. Ojalá y hubiera más intervenciones artísticas en la ciudad, que los creadores salieran a las calles con cualquier pretexto a transfigurar la indiferencia  en convivencia, a celebrar la vida y el arte. Felicidades otra vez y que venga mucho más.
Columna publicada en el periódico Expreso de Cd. Victoria y La Razón de Tampico, Tamaulipas.
 Portales electrónicos: Gaceta.mx y La Región Tamaulipas.
 publicado el 8 de diciembre del 2011

miércoles, 7 de diciembre de 2011

La otra ¨face¨ del ITCA

Por economía en mis horas vitales, no reenvío cadenas, ni contesto encuestas, tampoco le entro a juegos electrónicos y evito los foros de discusión. Pero esta vez me insistieron una y otra vez que me asomara a la página de Facebook del ITCA. Mi nombre se colaba entre los comentarios, sin embargo, eso es meramente anecdótico.  Aquí lo importante: muchos compañeros de la palabra, expresaban su disgusto ante el advenimiento del Primer Encuentro de Escritores de los Estados del Norte que abarcaría la presencia de huéspedes desde la costa del Pacífico al Golfo.
¡Qué tristeza que un evento de esa categoría provocara tanto escozor! De Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas las principales voces inconformes. Me gustó la actitud y/o la sensibilidad gremial de la mayoría de los invitados tamaulipecos que prefirieron abstenerse de hacer declaraciones. En nuestro Estado con una larga trayectoria de marginación y ninguneo, todos los escritores hemos sabido lo que es no ser tomados en cuenta. Pero hubo quien se puso los guantes, hizo sorna, y aún concluido el encuentro sigue utilizando el medio para el comentario banal, el sarcasmo.
Me sorprendió igualmente, una de las respuestas del Instituto. Juzgue usted, cuando Víctor González de Reynosa comentó: ¨Gracias autoridades del ITCA, sólo que acá tenemos buenas plumas como Mercedes Varela, Graciela Ramos, Adriana Quintana… digo esto por que en la publicación dice, Reynosa recibe a los escritores de la frontera norte. Entonces en qué parte geográfica nos situamos. Saludos y esperamos próximos eventos¨. La voz institucional al otro lado de la página (que nos se nos olvide es la voz de nuestro gobierno) textualmente contestó: A tus órdenes Víctor!
Esa respuesta reforzó lo evidente, aún la ciudad sede hasta días antes el evento no había sido convocada ni para el relleno de butacas. Luego, el ITCA interactuó en el juego de los comentarios satíricos, sumándose con un Me gusta. No creo que la Maestra Libertad García, contestara nunca de esa manera, pero quien responde así a nombre de la institución, la implica en la respuesta al ser ella la titular del organismo.
¿A caso no deberíamos sentirnos orgullosos de ser sede de esta actividad? Yo sí lo creo. Porque estoy segura que cualquier evento público, privado, o privado y público, que haga algo en pro de la literatura de nuestro estado, de rebote trae efectos secundarios que nos benefician a todos. De entrada a lectores y concurrentes; pero sobre todo a los buenos y los malos escritores, los contestatarios, los proactivos, los serviles, los muy viles, los simpáticos, los políticamente correctos, los que andan en campaña permanente, los que tienen ya su nombramiento, y los de renombre; por su puesto. Los que mueren por ir al siguiente, los que fueron esta vez, los que rechazaron la invitación, y los que brillan por su ausencia.
Habrá quienes crean que tales expresiones vertidas en el Face son una válvula de escape a rencores añejos; que nada pasa. Pero eso será sólo una defensa de quienes quieran evadir o minimizar el descontento. Sólo de quienes no sean capaces de mirarse al espejo, de advertir las erratas. Sobre todo de percibir que en un período tan corto han conjuntado el malestar de muchos cuando en el inicio su llegada era esperanza… por si no lo sabían.
Para vida de entérame de la versión oficial del evento, en mi carácter periodístico, tuve que solicitar directamente la información, pero como me llegó tarde y tan exigua, y como además ya se me acabo el espacio… el tema mejor lo dejamos para una próxima.
  Columna publicada en el periódico Expreso de Cd. Victoria y La Razón de Tampico, Tamaulipas.
 Portales electrónicos: Gaceta.mx y La Región Tamaulipas.