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viernes, 25 de septiembre de 2015

BANDER4 DE HEREJES. Tributo de Barbieri




     Bander4 de herejes del poeta peruano Jhonny Barbieri es uno de los libros del invierno austral 2015. Esta primera edición consta de quinientos ejemplares que emergieron en la época fría del año de Lima.
      No podía ser de otra manera.
    En sus páginas uno puede morir muchas veces para renacer con el velo del decoro al descubierto. Barbieri ondea al viento de los tiempos el desenfado de andar por la acera de enfrente, poniendo la palabra de lado de los insurrectos que en sus horas de dudas y certezas hacen que la más oscura realidad brille ante nuestros ojos.
    El recorrido se anuncia desde el epígrafe inicial con la voz de ultratumba de César Moro: “Abrásame en tus llamas, poderoso demonio”. Una vez advertido el lector, los puños de la verdad se abren en tres capítulos [Rey hereje, Soplo divino, Post-Herejía] donde continúan ardiendo los cuerpos de aquellos que se convierten en objeto de culto del autor.
                        “La gran poesía debe ser producto del riesgo absoluto. Los grandes poetas que he aprendido a admirar han hecho esto. Han sido portadores de Dios.” Afirma el escritor peruano cofundador de los grupos intelectuales Noble Katerba (1990) y la MANO Anarka (1995), Jhonny Barbieri.
            Bander4 de herejes es un libro escrito con pluma de cuervos. Jhonny remite a los trazos de los vuelos en picada de Edgar Allan Poe, Verlaine, Bukowski, Saint-John Perse, Hölderlin, Pessoa, Artaud, Cocteau, Nerval, Eluard, Rilke, Celan, René Daumal, Aimé Cesaire, Philippe Soupault, y otros practicantes del descenso veloz, pronunciado, con los que ha tejido la cartografía de su voz.
            La poesía de Barbieri es una de las expresiones de la actualidad literaria del Perú que esta vez conjunta en su voluntad poética, una cadena de fantasmas, un túnel escavado a solas donde se agita la bandera de los herejes hasta el fin de los días”.
Celeste Alba Iris
San Luis Potosí, México/Septiembre 2015.



/ cuatro versiones de Pessoa. Enumeración de la anatomía


Doce bigotes aleatorios. Cuatro heterónimos que se odian. Un reloj que acaba de enumerar el instante del fin. Dos velas para alumbrar el estallido de tus ojos. Trece curvas para salir corriendo de tus colmillos. Un ave próximo a ser vuelo disperso. Veinte barcos anclados esperando morir. Seis cometas que surcan el cielo haciendo una enredadera de posesos. Un árbol sin pulir. Un ataúd al aborde de su putrefacción. Un Pessoa por nacer. Varios caminos borrados para andar siempre presurosos hacia la nada.



Cuando era Bukowski

también me llamaban Bukoswski
y me gustaban los pájaros migrantes que había en la nevera

me gustaba el guiso rojo de pájaros que maría encarnación
cocinaba por las tardes   aquella jovencita de cabellos negros


que cerraba suavemente sus ojos pardos como una muñeca
de trapo frente a mí   cada vez que me miraba me decía


Bukowski ya no bebas más y yo subía a la cama
y sólo deseaba tener el licor dulzón de sus senos ungidos


dos martes y los pájaros vuelan antes de ser comidos
su batir de las me han llevado detrás de maría encarnación


y le he dado besos que nunca me ha pedido
es asqueroso amarla en presencia de las aves


le he quitado sus bragas blancas de jovencita pobre
me picoteaba como las aves de a nevera pero igual


alcé sus nalgas blancas redondas y la hice mía
abrazada a mí lloró por los pájaros violentados


que alzaban vuelo y se rompían en el acto mismo de la fuga
fue la infinitud   la insondable infinitud que nos rodeaba


desde un principio   atrás quedaba maría encarnación
oliendo a poseso quedaba el vértice violáceo


quedaba el ala que echaba vuelo ala nada
me decían Bukoswski cuando iba por la acera de enfrente


comiendo una manzana andrajosa bellamente podrida
la manzana postrera del adiós agonizante siempre


me decían bukowski cuando meaba en la pista como un niño
y alcanzaba el otro extremo de la berma


y las viejas del vecindario me lanzaban palabrotas y piedras
me decían Bukowski cuando reían en los entierros


con mis dientes cariados viendo al muerto que sería de mí
y nos reíamos juntos   he corrido tras el bus dos cuadras


he saltado las barricadas de una casa para dormir
en el jardín rodeado de setos multicolores


he dormido abrazo a un árbol que acaba de crecerle barba
que acaba de eructar largamente   es un árbol ebrio


que no puede sostenerse en pie   sus frutos cuelgan
bajo un cielo raso que anuncia la garúa de mañana


me decían bukoswski cuando iba por el barrio latino con
la bragueta abierta haciendo gárgaras con la coca cola de ayer


deletreando un diario viejo lleno de arrugas
voy calle abajo mirando las tiendas y ese porshe negro


que pasa a gran velocidad con una mulata de ojos grandes
que me ve pasar a gran velocidad mientras las luces de neón


alumbran las calles y una puta vieja me jala en una esquina
para decirme que me vaya con ella y yo la  miro mientras


le tomo la cintura que me recuerda a maría encarnación
sus ojos encendidos me recuerdan a maría encarnación


sus cabellos rugientes me recuerdan a maría encarnación
sus zapatos de tacones altos me recuerdan a amaría encarnación


entonces voy con ella mientras me dice Bukowski mío
y en ese cuarto lleno de estampitas de santos


pienso en maría encarnación
el sexo es lindo pensando en ella


el orgasmo en lindo pensando en ella   la felación es linda
si sólo pienso en ella aunque sea una vieja puta queme esté


succionando el alma   salgo a tierra firme
compro una hamburguesa con queso la vendedora me dice


señor Bukowski son cuatro dólares


no tengo ni un medio en los bolsillos pero trata de ser feliz
mientras camino en el Bronx cantando un country de


Jimmie Rodgers   los policías me cierran el paso sólo
encuentran tristezas y una botella de whisky medio vacía


para mi media llena   llego a casa a una casa cualquiera
no hay perros no hay mujer ni hijos ni maría encarnación


estoy hecho un asco me quito los zapatos
desabotono mi camisa de enmohecidos cuadros azules


mi bluyín lo dejo en el piso
voy al retrete anegado aún de heces


echo pasta dental a mis dientes viejos
el espejo me refleja un rostro ya casi borrado por el acné


entro a la bañera
fumo un cigarrillo mirando la foto de marilyn desnuda


por la ventana es invierno
y cae nieve


los años han pasado y poco a poco
la gente deja de llamarme Bukowski


tintinean las botellas vacías
la soledad de la cama cruje recordando sus placeres
 
por fin soy libre
pienso que por fin seré feliz



/ posthumus. Historia de un ángel

Era un ángel siete veces. Una calle oscura larga rudimentaria. Ojos grandes chicos saliendo del interior para vernos. Una cara sin afeites con dientes fluidos. Desnudo ante el crepúsculo que desnace cada mañana, su mirada hundida su cuerpo envejecido su árbol que ayer se perdió. El ángel en blanco y negro a la sombra de una grafía que borramos para no verlo más. Los rudos que nos circundan están allí simulando estar al otro lado de este espacio inanimado que precede al fin.





Jhonny Barbieri
Lima, 1966. Estudió Lengua y Literatura en la Universidad Federico Villarreal y Sociología en la Universidad Mayor de San Marcos. Ganador del Premio de poesía Taiwán 2011. Es autor de los poemarios Branda (1993), El Libro Azul (1996), MAKA (1999), Jugando a ser Dios (2000), Carne de mi Carne (2002), La Virgen Negra (2003), Libro Hindú (2005), Yo es otro (2007). También ha publicado La Edad de Oro (cuentos, 2010), Corazón de abril (2011), Pampa de perros (novela, 2012) y Rotos todos los cabos (antología poética, 2013). Estudió Maestría en Literatura Peruana y Latinoamericana en la Universidad Mayor de San Marcos. Actualmente preside el Proyecto Editorial Independiente Casa Barbieri Editores.

sábado, 12 de febrero de 2011

Sueños al viento

Colombia y México escriben sus Sueños al viento
Por Eduardo Villegas

Sueños al viento, compilación de poetas colombianos y mexicanos, es una reunión de 33 autores inmersos en las ráfagas, en las caricias, en las melodías y en los secretos que abundan en el viento. En sus páginas predomina una voz cristalina que se acerca al mundo para vocearlo desde los cuatro puntos cardinales; así encontramos aires que arrastran aromas, polen, virus, deseos, suspiros, maldiciones… pero sobretodo, abundan los sueños de los necios, es decir, aquellos que cree en el amor a pesar de tanta soledad. Vibra también la necedad de aquellos que se levantan cada mañana a construir l paz en un territorio minado por la injusticia, llamada también hambre e ignorancia.
El sueño es una tarea colectiva que nos arrastra al canto, y en los poemas seleccionados cada quien eligió su estribillo y su tonada. Sus corrientes llevan versos tersos y otros ásperos, pero siempre producto de sus verdades lanzadas al viento. Digo, finalmente que este libro surgió a partir del VI Recital Internacional de Poesía desde el Sur, que organizó el poeta Zabier Harnández Buelvas, del Colectivo Poético y Cultural Sombrilla de Pasto, Nariño Colombia, y desde México comparten con ellos los integrantes de la Cofradía de Coyotes.



En el viento la palabra sueña
Iliana Rodríguez

“La historia y la poesía la hace el viento… Y las antologías también claro está.” Dijo León Felipe. El viento como antólogo mayor, dispersó nuestras palabras. Hizo girar las hojas, las lanzó en vilo y luego las reunió en otro árbol: en este libro.
De varias maneras se manifiestan los sueño al viento. Mientras algunos identifican l viento como la creación y el origen como Ramiro Rodríguez: “Prima se nos duerme el tío, / se le cierran sus ojos de sueño, / se nos duerme, se cubre de silencio, / se le cansan las palabras/ se nos vuelve polvo/ ceniza.”
La muerte, la noche, el viento y el sueño colindan en las páginas de esta antología. “Un vientecillo escapa al ladrido de la noche”, propone Celeste Alba Iris. Para ella, los sueños proceden de los aires nocturnos. Y como somos viento, descubre Norailiana Esparza Mandujano portamos “un corazón vacío de sueños estrellados.”
Al final, los poemas mismos son sueños que se lleva el viento. Unos pocos versos, una palabra quizá, seleccionará el antólogo mayor. ¿Habrá una palabra que nos cifre? Por lo pronto, abandonémonos al sueño gozoso de nuestras palabras. Dejémonos llevar venturosamente por el viento.
Publicado en el Ojo de Cíclope Suplemento Cultural
Periódico Expreso de Ciudad Victoria
Domingo 6 de febrero de 2011

martes, 11 de enero de 2011

Ecos del puerto y aquella voz

En el Ojo del Cíclope
Para leer a los poetas de Tamaulipas
Presentan "Aquella voz que germina"
Por Josue Picazo
En estos tiempos, después de las 8 de la noche el centro de Tampico se vuelve un territorio solitario, pero la noche de este jueves, en la Plaza de Armas, un grupo de personas ocupó por completo un pequeño café para asistir a la primera reunión del año de la Claraboya Literaria.
En el lugar se presentó "Aquella voz que germina. Retrosubjetiva de la poesía tamaulipeca", publicación coordinada por Celeste Alba Iris.
Tal y como se explicó durante el evento, en esta publicación se encuentran los textos realizados por los participantes del segundo encuentro independiente de escritores "Los Santos Días de la Poesía" que se llevó a cabo en el municipio de Padilla del 9 al 11 de abril del año pasado.
En la conformación de este libro trabajaron también Marisol Vera Guerra, en el cuidado de la edición, y Miguel Ángel Camero quien realizó el diseño editorial y capturó las fotografías que ilustran la edición, imágenes del segundo encuentro Los Santos Días de la Poesía.
Alba Iris, coordinadora de la edición, comenta que "una serie de eventos fortuitos se encadenaron" para que "Aquella voz que germina" llegara al papel, pues originalmente las reseñas y la memoria del encuentro de poetas se habían reunido para crear una publicación con formato de libro electrónico.
Sin embargo, "Libertad García, entonces comisionada para los festejos del bicentenario por el gobierno del estado, con su corazón cercano siempre a la literatura aceptó la obra a dictamen y el viento sopló a favor de la poesía", añade la escritora.
De esta forma, "Aquella voz que germina" se integró a la colección editorial "Centenarios" para ser distribuida en bibliotecas de la entidad.
Hacia la última parte de la presentación en el café La Victoria, Marisol Vera y Sandra Ruth Sosa Luna, dos de las autoras del libro, acompañaron a Celeste Alba Iris leyendo una selección poemas de algunos de los tamaulipecos reseñados.

sábado, 1 de enero de 2011

jueves, 23 de diciembre de 2010

Lectura en la FIL

Así se publicó en el Ojo del Cíclope

Lectura en la FIL DE Guadalajara
Celeste Alba Iris despega sus alas de lluvia
El pasado viernes 3 de diciembre, la escritora tamaulipeca, Celeste Alba Iris fue invitada a leer su poesía en la edición 2010 de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. La lectura tuvo lugar en el Pabellón del Estado de México donde la Coyotera Editores presentó el ejemplar Alas de lluvia con un recital de poemas.
La FIL es considerada la reunión editorial más importante de Iberoamérica. A veinticuatro años de su fundación este bibliodiverso cultural festival se ha fortalecido con un programa en el que participan autores de distintos continentes y diferentes lenguas, agentes literarios, libreros, bibliotecarios, distribuidores, promotores de lectura, traductores, casas editoriales y público en general que conforma su más de medio millón de visitantes.
El libro del cual Eduardo Villegas Guevara es compilador muestra las voces de diversos poetas y su canto pluvial. En este volumen, la escritora tamaulipeca también despegó sus alas húmedas y compartió sus poemas junto a los otros autores con el público de la FIL.

lunes, 6 de septiembre de 2010

De cómo la insurgencia se escribió en su momento

Aviso patriótico a los insurgentes a la sordina
Fragmentos

No hablo hoy a Allende, a Aldama ni Abasolo,
ni a otros mil infelices que murieron,
porque ya separados de los vivos
tan sólo exigen los sufragios nuestros.
Ni menos a la turba desgraciada
que errante vaga por incultos cerros,
porque su corazón edurecido
no es suceptible a avisos ni consejos.
***
Si fuera en el principio, acaso, acaso
merecieran disculpa estos excesos,
cuando estaban señores de ciudades,
cuando tenían lucidos regimientos:
tal vez el relumbrón de esta apariencia
bien pudo alucinar a varios necios;
pero ahora el que creyere en insurgentes
será, no sólo necio, majadero;
¿dónde están ya sus tropas aguerridas?
¿sus bravos generales qué se hicieron?
Disipáronse aquéllas como el humo,
y la excelencia apareció con éstos.
Y ahora han quedado, ¿qué? Ciertas gavillas
de tontos, infelices macutenos,
que huyen cobardemente luego que oyen
que les suena un soldado un cuero viejo.
Pervierten el buen orden, matan, roban;
pero al fin no consiguen sus intentos,
y aquél refrán que dice: ni hacen nada,
más la mala obra sí, les vien al pelo.
El nombre de insurgentes no les toca
en mi juicio a estos pobres de derecho;
el de ladrones sí, pues sólo aspiran
a robar los villorios indefensos.
¿Y es posible señores insurgentes,
a la sordina, que no advertís esto?
¿Aún queréis proteger la causa inicua
de estos fascinerosos y sangrientos,
iguales a otros, de quienes decía
en prosa Cicerón lo que yo en verso?
"Ya no son delitos de estos hombres
dignos de tolarancia y sufrimiento;
ya pasan de lo humano sus maldades,
y límites no tienen sus excesos;
no piensan ni maquinan otra cosa
que el homicidio, el robo y el incendio."
***
Ea, pues; abrid los ojos miserables,
y desechad tan viles pensamientos;
concurrid a la unión, en que consiste
la futura reforma de este reino.


José Joaquín Fernández de Lizardi
1776-1827


De la patria y sus héroes
Antología de la poesía cívica de MÉXICO
Selección de Manuel Andrade Castro
Ed. Planeta
Fotografía tomada en el Museo Local de Acámbaro

lunes, 7 de junio de 2010

Marisol vino a casa

      
La Vera Guerra dispuesta a la inauguración del celaje.
[Consciente cúmulos, cirros, estratos, nimbos...]


Fotografía: Gracia Olivares


domingo, 28 de febrero de 2010

Humareda

La tercera edición de la revista de arte y cultura: El humo, ya está para leerse en la red.
En estreno el Huracán de voces, ritmos y tiempo sin línea.
Aquí la liga:


Ese exhalar de cualquier cosa cuando fermenta o hierve
Esa vanidad, esa presunción, esa altivez, ese suspenso
La palabra en su lugar
Humo


domingo, 24 de enero de 2010

Ecos del puerto

Copiar y pegar en la barra de direcciones
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viernes, 1 de enero de 2010

lunes, 21 de diciembre de 2009

Regreso al Puerto


Presentan Letras en el Estuario
Las aguas literarias de la frontera se entremezclaron con las porteñas para que entre ellas surgiera el afluente de páginas para que cada quien izara su velamen, como describiría Marisol Vera a la antología de poesía y narrativa Letras en el Estuario, durante su presentación en La Claraboya Literaria.
Beatriz Durán Maldonado
La Razón
Además de Marisol Vera, se contó con la presencia de Celeste Alba Iris, Miguel Ángel González y el propio autor en su primera visita "en forma" a Tampico.
La antología reúne las voces literarias que se han escuchado a lo largo de seis años en el Congreso Binacional Letras en el Estuario, organizado por el Ateneo Liteario José Arrese de Matamoros y la Universidad de Texas en Brownsville. "Este es apenas un acercamiento, ya que sólo se incluyen 16 escritores que han estado colaborando en el congreso, aunque faltan algunos que también han participado, como Jorge Melgoza, el único tampiqueño que hemos tenido" señaló el compilador, poeta y promotor cultural Ramiro Rodríguez. "Este congreso binacional surgió con la idea de unir y no de separar a la gente de Estados Unidos y de México; que si bien hay ríos o muros que nos separan geográficamente, en el campo del arte debe haber unión, desde sus orígenes ha intentado ser una manera de encontrarse los dos países" señaló Rodríguez, quien recientemente presentó su poemario "Cosmogonía de la palabra"
Celeste Alba Iris, quien en su columna "Eva sin Paraíso" ha denunciado la falta de interés y apatía por realizar eventos de literatura en Tamaulipas, dando nombre y apellido de funcionarios que "no están haciendo su trabajo" le dijo a LA RAZÓN que es lamentable que se hayan perdido Letras en el Golfo o la Palabra Infinita que solo tuvo una edición. "Si nos conocemos los escritores en Tamaulipas, es porque en el sexenio de Cavazos, fue un sexenio enfocado a la producción de libros, muy apegado a la literatura, que se realizaban encuentros de escritores, posteriormente ya no se siguió llevando de manera oficial" y señaló "los mismos escritores hemos generado estos espacios".
La escritora, cuya obra también está incluida en la antología, en su presentación llamó la atención a la incansable labor de promoción y difusión realizada por Ramiro Rodríguez, quien también se apoya en la gestión de cinco blogs de literatura y uno propio para llevar a cabo este trabajo.
Para Marisol Vera "una antología siempre es importante, porque va dejando testimonio del quehacer literario de un pueblo, de un estado, de una nación" y en su visión poética la describió "el libro es ahora un lugar de paso, una peña, un acantilado, un cuerpo lleno de cicatrices; cada hombre ha traído su propio escalpelo". Miguel Ángel González hizo un exhaustivo análisis de cada escritor dentro de esta antología, lo que motivó el comentario de Ramírez en que al menos estaba seguro que tres personas habían leído el libro.
La presentación se llevó a cabo intercalada con la interpretación del trío Arezzo (violín, flauta y cello) de composiciones de Mozart, Bach y Vivaldi que una gran audiencia disfrutó en La Victoria, Café Gourmet.

 

Beatriz Durán Maldonado
La Razón
Fragmento

Fiel a la cita, Arturo Castillo Alva llegó a su tradicional lectura dentro del Festival Cecilia Sanz de Ridaura, que se realizó en la Casa de la Cultura de Tampico.
Sonriente y consciente de que se encontraba entre amigos, el escritor, que en otros ambientes suele ser un tanto huraño, no ocultó su complacencia de ver a los amigos que no radican en el puerto y que solo estaban ahí por él.
Músicos, teatristas, promotores culturales, artistas plásticos, intelectuales se reunieron para escuchar a una de las voces más importantes de Tamaulipas, no por que sea el gran escritor -que sí lo es-, sino por que lo que dice no puede dejar de ser escuchado.
La mayoría, efectivamente, lo conoce de tiempo atrás, por lo que la misma Celeste Alba Iris, quien lo presentó en esta velada, transmitía: "el se siente como poeta en su casa", por lo que le había solicitado no leer nada acerca de su trayectoria.
La escritora advirtió que no sabía nada del contenido del programa salvo lo que escasamente tanto el escritor como el fotógrafo le habían compartido: un fragmento de un monólogo, algunos poemas, con fotografías del álbum familiar de ambos y algunas fotografías inéditas. Los asistentes que formaron un numeroso público, acostumbrados a ser sorprendidos por el escritor, esperaban intrigados mientras Celeste leía su introducción.
"Echando a andar poemas inéditos que se publicarán algún día o tal vez nunca" continuaba Celeste "porque de alguna manera esta noche decidirá la suerte de estos textos, no dependerá de los aplausos, ni de los comentarios al final". Castillo Alva se aseguró no solo de leer sus textos, bajo la luz de una lámpara, sino de escudriñar en los rostros de su audiencia, que cobijados por una engañosa oscuridad no ocultarían su verdadero sentir, señales que aseguraba la presentadora "marcarán el relieve ayudándolo a descubrir la palabra que llegará a imprimirse".
De Camero adelantó que su selección sería "una recuperación de imágenes fotográficas que no pertenecen a alguna colección hasta ahora, fueron tomadas a la sombra del capricho, con la necesidad de proyectar el juego de los objetos que se hacen presentes a la vista".

...

martes, 3 de noviembre de 2009

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Quintilliza


Un gusto: la poeta [en legítima lucha]

Doble saber que hecha andar sus palabras.

Triple la certeza de su buena confección.

Cuarto el ser convidada.

Quinto asomamarme a ese poemario, Sra. Espejo.


Éxito Marisol

Aquí te veré desde el otro lado

domingo, 5 de julio de 2009

Saber: Cristina Rivera Garza

Cristina vino a casa
"...saber que es posible dejarlo todo atrás,
que es posible volver a empezar,
que es posible comenzar de cero,
que simplemente es posible,
que eso existe y que es importante."
CRG

Entre dolores de cabeza; musculares, crudas por agotamiento laboral, tareas postergadas y desvelo. Mala logística entre el machacado, tortillas de nixtamal y el café: sus palabras, su sonrisa, su fe en la alternativa: nadie nos verá llorar.

Fotografía de Marisol Vera

domingo, 24 de mayo de 2009

Panorama de la Poesía Mexicana

El primero de Septiembre de 2008, recibí vía electrónica una convocatoria que buscaba poetas en los distintos estados del país, con el objetivo de difundir el quehacer poético de México.
La invitación estaba abierta para enviar textos que serían seleccionados para reunirlos en un libro virtual que se publicaría en portales diversos de Intenet.
El seis de Enero de 2009, fui notificada por Romina Cazón que una muestra de mis poemas estaban reunidos junto a los de otros sesenta y ocho poetas residentes en la república mexicana.
El pasado dos de abril recibí los archivos del Panorama de la Poesía Mexicana integrado por Romina Cazón & Rubén Falconi quienes comparten en su presentación que su intención es “fomentar la poesía, es continuar, quizás, con la labor que otros y otras han hecho. Nos sentimos invitados a mantener el compromiso que nos une a la poesía, la de trabajar arduamente y la de aprender con el resto de la comunidad involucrada.”
Somos 69 los que aparecemos, y aunque es fácil afirmar que hay más poetas que podrían aparecer ahí, eso no descuenta el entusiasmo, la tarea, el esfuerzo y el corazón entregados por los responsables del proyecto.
De acuerdo al material recibido, en los tiempos establecidos... este es el mejor panorama para Cazón & Falconi a quienes esta experiencia les ha dejado:“ aprender de la labor ajena, reconocer que la poesía siempre tiene un destinatario y que el interés y el amor por la poesía sigue latente.”
En lo personal mi admiración y respeto por emprender el camino a pesar de saber que el destino final no tendría contentos todos. Gracias Rubén, gracias Romina nuevamente por tomar en serio esta ambiciosa y noble labor y por tomar en serio nuestro trabajo. Y a ustedes amigos los invito a disfrutar del panorama...

miércoles, 17 de diciembre de 2008

El libro de todos los días 07


Es su mano la que cruje el teclado
impregnaba el lugar su sonrisa contagiosa
frutas - jazmines - vainilla:Blackberry
Tan dueña de sus palabras
Tan respetuosamente ajena de las otras



Durante los primeros días de diciembre del 2007, si la memoria no me falla la fecha sería el 5 al 9, se realizó aquí en Ciudad Victoria, el Taller de Creación Literaria, El libro de todos los días conducido por Cristina Rivera Garza y coordinado por Elín López.






Los asistentes fuimos: Alkaid Mariscal Rodríguez, Poeta de Reynosa, Jorge Melgoza, poeta de Tampico, Juan Miguel Pérez Gómez, narrador de Nuevo Laredo, Leticia Benavides, narradora coladilla de Cd. Victoria, Liliana Bloom y Julio Pesina, narradores de Tampico y Ciudad Victoria, respectivamente, Marco Antonio Huerta, poeta de Tampico, Rolando Aguilera y Celeste Alba Iris, poetas de Cd. Victoria, Sara Uribe y Diana Zamora, poetas de Tampico.





Algunos de los resultados tangibles se reunieron en El Libro de las percepciones: http://librodepercepciones.blogspot.com/2007/12/i.html Aún está vigente en la red y pueden leerlo.





Nada exhaustivo listado de aquello que aprendí con El libro de todos los días:
· Que se puede ser buen maestro y buen escritor a la vez o
viceversa
· Que no debo temer cambiar mi perfume Carolina Herrera del
88
· Que así es esto de no ser monedita de oro
· Que siempre hay un roto para un descosido
· Que no hay tal lugar, ni tal modo… sólo el ejercicio de la palabra

Y me tomo licencia para publicar mis aportaciones en El libro de todos los días:

I
6: 25 p.m.


Huele a café. La galleta cruje en mi boca. Alguien cierra la puerta. Alguien abre la puerta ahora mientras sonríe.Se destapa un refresco y se me antoja. Una empanada de cajeta, una orejita de hojarasca y esa bebida burbujeante de naranja.Crujo otra galleta: azúcar y canela. Crujen los grafitos deslizándose en las hojas. Alguien sacude y borra sus percepciones. La mesa cruje cuando aborda de nuevo las ideas. Un sorbo de café.Cruje el teclado, sus manos llevan un discreto barniz rosa.El aire acondicionado es evidente, no porque cruja como lo otro, pero tiene su manera de no crujir y hacerse presente.Huele a perfume, a sorbo de café y gaseosa de naranja.Es un perfume floral pero la alfombra sólo es hojas. Y hay cuatro macetas, una por esquina de recinto, como árboles sintéticos, sólo hojas.Tres lámparas alumbran este lugar. Vibra un celular y alguien tiene un sobresalto. Alguien contesta: bueno. Se para rápidamente y sale alejándose puerta atrás.No hay silencio. Quizá el silencio no exista. A lo que llamamos silencio ahora es ese crujir de lápices deslizados, teclas digitadas, gargantas y puertas que se abren. Pisadas sordas.Hay hielo también y vasos. Quisiera abrir una Coca Cola pero alguien abre la puerta y entran dos.Y otros más.Ya pasaron quince minutos
II
11:25 a.m.

Hay canto febril de aves y la luz del sol es tenue, deslavada. Aún así me obliga a entrecerrar los ojos. Hay canto pero no advierto su plumaje, sus colores.
No hay viento. Como si se hubiera sentado en los columpios y ahora los mantiene alineados y descontenidos.
Nuestro otoño florece en bugambilias.
La banca metálica está fría y su dureza comienza a reclamarme en las blandas partes que le he arrojado encima.
Nuestro otoño florece en verdes papayas.
Una joven en pants anda por la pista que rodea el parque. El jardinero contagiado por las aves comienza su trino a silbidos y rasca con el rastrillo la tierra.
Nuestro Otoño no tiene tantas hojas secas. Las hormigas se afanan, se esparcen y no hay nada aún sobre sus lomos.
La cancha está vacía de sombras. Una anciana en bata de algodón, medias gruesas color carne, suéter tejido de acrilán azul y bastón ergonómico de aluminio, camina también por la pista. ¿Vino a pasear? Le pregunta Don Agustín, el jardinero de nuestro Otoño y demás estaciones. Sí, contesta ella. También la maestra. Me mira a lo lejos.
Ya pasaron quince minutos.


Transparente


Una pareja camina de prisa. Los sigo mientras esquivo los botes de basura y los perros de estas esquinas.El lodo a la orilla de la acera se confunde con hojas secas, plásticos retorcidos que alguna vez fueron botellas de agua, de yogur, de líquido para frenos. El hueso de un tuétano que se saboreó en caldo de res, un sobre con radiografías despintadas, una llanta que no rueda más…Ella reclama a gritos mientras camina. No entiendo lo que dice, sus palabras se enredan a la distancia. Él mantiene el paso a su lado, su cabeza inclinada a la izquierda atiende los reclamos. Una camioneta de redilas truena el mofle y el humo que le sigue cala en la garganta. Me falta aliento. Me recargo tosiendo sobre una barda y algo transparente, pegajoso, se adhiere a mi mano. Trato de limpiarme. Sacudo y embarro el resto en otra parte de la barda.Ellos se detienen también. La voz de la mujer se deja de escuchar por un momento, lo abofetea. Él, que sólo mantenía el paso y la cabeza inclinada siguiendo los reclamos, le responde: su manotazo revienta en el rostro de ella, la sacude con el impacto. Entonces se cubre el rostro con la mano mientras el hombre la mira desde arriba.Cruzo la acera para dejarlos atrás. Mantienen los ojos abiertos y estoy aquí y soy transparente.




Esta es la ciudad
sangre a pedradas
La estación terminal
siempre la cruz

Hacia abajo
boca azotea
Mirada al cielo
último piso

Ese estira y afloja
muelle de acordeón
El semáforo en verde
y todo lo de atrás es pasado
Fotografías de Celeste Alba Iris