viernes, 30 de enero de 2015

Como las galletas


Me gustan los hombres
como las galletas
a sorbitos de té
con dulce sabor
al deshacerse en la boca
y apetecibles a media tarde

Me gustan los hombres
que engolosinan tu plato
y crujen a la primer mordida
que nunca acabas de comértelos
que siempre caen bien
y te los llevas a migajas en la ropa

Me gustan los hombres de vainilla
con chispas de chocolate
o con sueños marinos
y sabor a coco
que nutren de momentos
repletos de carbohidratos

Me gustan los hombres
dispuestos sobre la mesa
en una tarde lluviosa
un dolor convaleciente
tu melodía favorita
y un domingo
  
Me gustan los hombres
que invitan con su aroma
que piensas en robártelos a hurtadillas
y provocan adicción
que lamentas si se desmoronan
y los amas por kilo

Me gustan los hombres
de buen presagio y buena charla
Preferible si están hechos en casa
de ocasión precisa para celebrar
con una taza de té
comiendo galletas

Celeste Alba Iris, Cualquier día de la semanaConsejo Estatal para la Cultura y las Artes de Tamaulipas/Programa Cultural de las Fronteras/Asociación de escritores de Tamaulipas/ A quien corresponda, Colección Letras en el borde. Ciudad Victoria, Tamaulipas. Mayo de 1994.


jueves, 29 de enero de 2015

Estirpe

Ésta es la matriz de la abuela
las paredes que levantaron a mi madre
el sillar traído a mula
la infancia propia y vespertina
el nido de mis hijas
la cabecera donde escribo

Éste es el lugar de las goteras humeantes
La ventisca de cristal aquel invierno 
la cría para mastuerzo
el cuello marchito
el chillar del patio
la sangre en jícara
las muelas enterradas bajo un árbol
los estertores de un viejo entregándose solo

Éste es el castillo vaho de tierra
Ésta  [soy]
                 mi casa
Esta ruina y se levanta




Celeste Alba Iris
 Sueños al vientoEduardo Villegas Guevara Compilador, Editorial Cofradía de Coyotes S. C .
Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México. Noviembre de 2010.

lunes, 17 de marzo de 2014

Antes que el mundo acabe


Les comparto conmovida y orgullosa este bello texto que escribió Arturo Castillo Alva acerca de mi trabajo. Agradezco su manera de mirarme, y la pública manera de compartirlo.



Celeste antes que el mundo acabe
Por Arturo Castillo Alva:
Para: Gracia y Clarissa

Cuando pienso en Celeste hoy, mujer adentrando los cuarenta, y en Celeste, la muchacha que conocí arañando los veinte en Tampico, de repente, no puedo establecer una conexión. ¿Dónde estaba mientras aquellas jóvenes veinteañeras se volvían mujeres adultas? Bueno, entre otras cosas, estaba convirtiéndome en viejo, supongo.
A ver si me acuerdo: Celeste Alba Iris Rodríguez García -que tal es su nombre completo-, entonces cursaba la carrera de Ciencias de la Comunicación en el puerto y casi adolescente había sido colaboradora del periódico "El Mundo", se acercaba al micrófono de un programa estudiantil de radio, escribía poemas tímidos y tenía aspecto de niña mimada... No había ningún indicio de lo que al paso de los años construiría en esa región un tanto fantasmal que es, para mi, la literatura tamaulipeca.
En el tiempo de la revista "Mar abierta", donde fue integrante del consejo de redacción, publicó poemas en dos ocasiones distantes por años una de otra, y en la segunda colaboración dio primeros apuntes de un estilo propio. Pero, sobre todo, en el arranque de la última década del siglo veinte -cuando el mundo, por fin, acabaría-, Celeste significó en nuestro entorno junto a un par de jóvenes más, el afortunado inicio de una generación que nos sucedía a quienes habíamos nacido alrededor de la mitad del siglo. Y pronto habría de confirmarlo en 1994 con la aparición de su primer plaquette de poemas, "Cualquier día de la semana".
(Esta mañana ha estado en casa Jorge Antonio Maldonado Dávila; ese personaje que ha sido responsable de varios sucesos afortunados para la cultura del lugar: Él fue quién conoció a Celeste cuando era una muchachita -dijo hoy que en el ensayo de una obra teatral-, se enteró de que escribía poemas, le sugirió espacios en aquellos años en que eran más que escasos y me la presentó luego en circunstancias que he olvidado).
Después de ese luego fue que ella asistió a un taller de literatura que impartí en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, estuvo en "Mar abierta", tuvimos larguísimas charlas en un café hoy desaparecido y por teléfono; decidió, imagino, incorporarme a su vida como amigo y yo la recibí con alegría  y desconcierto. (Es que no me gustan los amigos jóvenes).
Se acababa el siglo (y también el mundo) cuando, contrariamente al vaticinio, publicó su segundo cuaderno de poemas ("Costumbre de vivir"); pero por aquellos años se casó, se fue a radicar a Cd. Victoria... También por esos años que a la distancia parecen confusos, obtuvo apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes con el proyecto "Taller Infantil de Literatura" donde coordinó diez talleres infantiles en cinco ciudades del estado. Me sorprendió. No pude comentarle mi sorpresa porque, como ya dije, por ese tiempo el mundo estaba terminando, caían paredes por doquier. Al año siguiente obtuvo otra beca de la misma institución nacional -no con otra ocurrencia, como suele suceder en nuestro medio- sino para dar continuidad a lo iniciado, ahora capacitando coordinadores de talleres infantiles de literatura y, en otro proyecto, preparó un libro para iluminar con poemas escritos por infantes. Todavía, unos años más tarde, volvió a insistir en su idea con un nuevo estímulo que aplicó en Cd. Victoria.
Conforme avanzaba el nuevo siglo -sin que el mundo ¡maldito! se acabara-, obtuvo un premio estatal de poesía, comenzó a ser invitada a encuentros de escritores, a ser incluida en antologías diversas, tanto regionales como nacionales, se inscribió en talleres y cursos, regresó al periodismo, inauguró un blog donde la impersonalidad le permitió sentirse más a sus anchas. Pero, sin duda, lo que más llama mi atención es que Celeste, sin descuidar la propia obra que había empezado a crecer, no haya renunciado a la divulgación de la poesía entre los niños, a continuar impulsando la poesía de los otros, el amor de todos por el poema.  De la nada, se sacó su encuentro anual de poetas "Los santos días de la poesía", con sólo imaginación y talento organizativo, lo mantuvo en los días más terribles como su apuesta personal a favor de una difícil esperanza. Este foro ha sido el espacio donde se han encontrado dos y hasta tres generaciones de poetas tamaulipecos, muchos que ni siquiera se conocían entre sí y, haciendo maroma y teatro, ha conseguido producir las memorias de cada encuentro, incluyendo un bellísimo libro diseñado por el maestro Miguel Ángel Camero. Encuentros, van cinco -tocando puertas, entre negativas y alientos-, y ha sido tal la resonanciaque uno de ellos recibió el impulso de CONACULTA. Esto de los apoyos que ha recibido a nivel estatal, regional y nacional, no ha sido producto de la suerte o la simpatía (simpática, por cierto, no resulta para muchos... Ay, mi querida Celeste), sino de su visión y, claro, de los resultados obtenidos a base de exigencia, trabajo y honestidad. Por eso fue nuevamente apoyada para visitar Cuba con su penúltima propuesta. Recorrió la Isla -tan cara para muchos de mi generación- de punta a punta, y culminó reuniendo la obra de mujeres poetas cubanas bajo el título "La isla de tus ojos", que se puede leer en Internet. (...Y aunque haya tenido que hacer malabarismos para que las fechas coincidieran con las vacaciones de sus hijas, aunque haya tenido que llevarlas consigo, aunque su tarjeta de crédito llegara al límite... se retrata muy sonriente en el Caribe con mujeres poetas de su generación... Y los mezquinos la envidian, por supuesto).
Exitoso no es un adjetivo que le cuadre muy bien a los que escriben -al menos, a los que escriben seriamente-. Celeste no es eso, tiene coraje y es responsable con su oficio de escribir: tenía dieciséis y quería ser poeta; sobrepasa los cuarenta y es poeta: y eso es mucho decir. Además, con cada trabajo realizado a lo largo de estos años -mientras el mundo se acababa o no-, creció en credibilidad y confianza. Ahora, en 2014, y nuevamente con el aval del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, nacerá "Verbigracia. Poetas Tamaulipecos. Antología Digital"; será un trabajo largo que incluirá siete poetas nacidos entre 1945 y los sesenta y que pretende ir más allá de la sola poesía de cada cual para iluminar su entorno dejando testimonio, cuando sea posible, incluso de su voz.

¿Por qué hace todo esto? Quién sabe. Ella se enmaraña, se revuelve en los laberintos de las absurdas exigencias burocráticas y se desespera, malhumora, pero no pierde el entusiasmo, segura, como está, de que la poesía sirve para algo. Esta ha sido la nítida convicción de Celeste Alba Iris en los últimos veinte años. Para mi, como parte de una generación que le antecede en la escritura, es una suerte que ella exista; que desde la orilla de un país como el nuestro y en estos tiempos, se afane en rescatar lo rescatable nomás por su fe en las palabras, en la certeza de que tales palabras alguna importancia tendrán en el futuro. Esto, aunque el mundo vuelva a acabarse otra vez, caigan paredes con estrépito y nubes de polvo se levanten.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Vibrar al margen

Hace calor en La Habana. Camino de prisa para llegar al departamento de alquiler pero Clarissa insiste en detenerse por las calles para escuchar la música. Hace calor y ella parece no sentirlo mientras observa las palmas de los mulatos golpear los tambores, percutir las claves, raspar el güiro.    
Hay algo en la mirada de Clarissa mientras sigue las ejecuciones; respira diferente y al final sonríe. Tímida como es, deja que el ritmo le vibre pero mantiene su cuerpo quieto. Tengo que despertarla del éxtasis para andar unas cuadras más hasta que nos topemos nuevamente con el pulso de cueros y maderas que la hará suplicarme: por favor mamá, vamos a detenernos un ratito más.
Sé que escucha algo que no logro percibir. ¿Será a un dios ancestral que se reconoce en alguna gota de su sangre? ¿Quizá el espíritu de Añá dispuesto a revelarle su secreto? ¿Están los batá hambrientos de ser saciados con sus manos pequeñas? ¿o sólo es ese gozo profano que el calor caribeño alienta?
No estoy de acuerdo en regresar a México con una tumbadora de recuerdo, tampoco concedo trasladarnos con un bongó en el equipaje. Acepto llevarla a clases de percusiones y una vez aquí recorro las escuelas que ofrecen arte en busca de alternativas. No hay quién, no hay dónde. Lo más cercano es inscribirla en el grupo que aprende batería en una academia particular.
Pero no suenan igual ni se tocan con las palmas, me explica. Además en la clase sólo hay niños y me llaman: niña rara, niña rara. Porque ellos creen que las mujeres no tocan tambor, porque yo quiero tocar son, porque ellos quieren tocar rock… mamá ¿Qué nos hace diferentes?
Entiendo cuando me dice que no quiere volver más. Y ahora en casa, sus tambores hibernan en la esquina de un olvido fingido, se empolvan esperando la ocasión de volver a sonar.           
La miro por el retrovisor del auto mientras escucho su entusiasmo. El Festival traerá a la ciudad a Chichí Peralta y hay pendones por la avenida anunciando su presentación. Ella no sabe quien es él pero quiere ir a verlo porque en la imagen que se repite en los postes, Chichí aparece dando ritmo guaguancó con tres tumbadoras a la vez, y abajo unas letras que refieren que es invitado de República Dominicana. Dominicana, repite ella con aires de mundo, otra isla en el Caribe.
Clarissa estuvo contenta esperando por la noche que habría percusiones en la ciudad. El evento se programó en la plaza y asistió bastante gente, aunque quizá no tanta como la que Chichí logra reunir en otras partes del mundo. Nos fuimos adentrando poco a poco entre los cuerpos en búsqueda de un lugar que permitiera ver hasta el escenario. La alegría del merengue parecía no contagiar a los asistentes que apenas atinaban a moverse de un lado a otro cuando los animaba el intérprete. ¿De veras somos tan obedientes o acaso se asocia que en un evento cultural debemos comportarnos siguiendo cierto protocolo?  

Ella tampoco se animó a bailar, lo que quería era ver las manos del artista y escuchar un solo en sus tambores. Igual que muchos nos metimos al jardín, nos subimos a la fuente, tratamos de mirar las proyecciones en la pantalla. Pero cuando tienes 11 años, la estatura no te da para ver más allá de la espalda del que se encuentra adelante. Como no puedo ya cargarla en hombros, nos escurrimos de un lado a otro intentando una mejor visión. Luego de los apretujones llegamos al frente donde una valla metálica blanca delimitaba a una brevísima porción de la audiencia. En ese espacio había sillas y en los angostos pasillos otro público, otros que si bailaban alegremente. Clarissa sostenida en nuestros márgenes volvió entonces a dejar de lado los tambores: Mamá… ¿Qué nos hace diferentes?

Columna publicada en el periódico Expreso de Cd. Victoria y La Razón de Tampico, Tamaulipas. 
Portales electrónicos: Gaceta.mx y La Región Tamaulipas.
 Publicado el  12 de septiembre, 2013






lunes, 23 de septiembre de 2013

Músculos de campeonato

Solía ser una criatura sedentaria hasta que el peso de mis propios años me obligaron a moverme. Comenzar a desarrollar actividad física luego de la costumbre de las tareas profesionales desde un escritorio, ha sido la experiencia extraordinaria. Me ha vuelto el cuerpo al alma.
Por estas nuevas rutas y distintas personas con las que me  he encontrado, la tarde del sábado asistí como invitada al certamen de Mr. Tamaulipas que tuvo su sede en el Gimnasio “Edmundo Castro Núñez” de la unidad deportiva Siglo XXI de Ciudad Victoria. 
El Estado estuvo cubierto por participantes que se sumaron a los de la capital, desde distintos puntos de la geografía tamaulipeca, como Nuevo Laredo, Reynosa, Río Bravo, Matamoros, Tampico, Madero, Mante y Ciudad Victoria. En cambio las autoridades deportivas, municipales y estatales, brillaron en su personal ausencia y se hicieron representar por terceros en lo que fue la máxima justa local.
Con esta sola acción podemos inferir la importancia que le confieren a pesar de que este deporte tiene décadas de tradición y mantiene a la entidad entre las 10 con mejores resultados competitivos a nivel nacional. El crecimiento de esta disciplina ha cargado con pesos muy pesados como la falta de estímulos, que han impedido un avance mayor y por lo tanto su público sigue reducido a un selecto número de aficionados.
Por qué sigue siendo tan difícil dedicarse al deporte en México? Por qué quienes tienen un ingreso seguro derivado de esta actividad son en su mayoría los que no lo sudan ni se ponen la camiseta?
Los apoyos públicos siguen siendo insuficientes, los privados aún más; porque para que estos últimos sean posibles se requiere el andamiaje de una política deportiva más favorecedora. A saber, la debilidad de estos fortachones es la falta de compromisos de los que hacen del deporte chamba.
Mr. Tamaulipas fue un evento bastante digno en el que se apreció más allá de los músculos, el esfuerzo diario, la meta constante de los hombres y mujeres que han hecho del físico constructivismo su rutina vital. Por lo pronto, la selección tamaulipeca integrada por campeones y campeonas resultantes de la pasada eliminatoria, irán a Mr. México, competición que se estará celebrando el 14 de septiembre en el Distrito Federal.

Columna publicada en el periódico Expreso de Cd. Victoria, La Razón de Tampico, y en el Suplemento Cultural Hojalata de Nuevo Laredo; Tamaulipas.. 
Portales electrónicos: Gaceta.mx, La Región Tamaulipas y Exponoticias.net.
Publicado el  5 de septiembre, 2013


viernes, 20 de septiembre de 2013

Jueves de Claraboya

El húmedo calor de la costa, exacerbado por el verano. El tiempo laxo de las vacaciones. Los días apresurados del regreso a clases y a la rutina. A Todo eso que es agosto en Tampico, se suman los festejos de aniversario de la Claraboya Literaria.
¿Cuántos jueves caben en 15 años? Todos esos, más otras presentaciones que se programaron como eventos extraordinarios son los que hacen la historia de este foro cultural independiente del sur de Tamaulipas.
Juan Villela, su director, repite siempre que es ocasión: “Aún con amenaza de ciclón, la Claraboya no se suspende”. Y con esa mística, el foro ha permanecido abierto durante una década y media, sin importar las inclemencias del clima, la ferocidad de una guerra ajena, la ausencia de presupuesto, y a veces, hasta la salud del organizador en merma.
¿Cuántas personas se han asomado a percibir las diferentes propuestas ofrecidas a través de esta ventana? Tantas que de jueves en jueves, La Claraboya ha establecido su propia parroquia. Fieles a los rituales del lugar, el público participa de las presentaciones y a su término, de la sección de  “preguntas y evasivas” en la que tienen oportunidad de interactuar directamente con el invitado de la noche, extendiendo la experiencia al comentar impresiones, compartir dudas y manifestar la opinión propia. Luego, el cierre del evento con breves minutos de “comerciales”, que no son otra cosa que invitaciones a distintos eventos de la ciudad y los avances de lo que será la próxima semana en el café de la Plaza de Armas que ha hospedado a esta actividad.
Aunque la Claraboya se fundó un 21 de marzo de 1998 en las instalaciones de una librería local, se mudó posteriormente a ese “lugar histórico con aroma de café” un 23 de agosto, y de ahí que éste sea el mes para conmemorar cada aniversario.
La Claraboya ha hecho tradiciones en su programa como: “Para comenzar el año…”, “Autores en su tinta”, ”El Grito”, “La Calaca, tilica y flaca”, y “El Génesis Navideño”… Sin embargo, su ciclo de “Homenajes” es una de las aportaciones más trascendentes porque ofrece, en vida, un reconocimiento a los distintos artistas que desde Tampico han expandido con sus obras nuestro patrimonio cultural. No hay estímulo más energizante para los autores en plena trayectoria y vitalidad que reunirlos con el público y celebrar su trabajo. Muchas de las veces, los homenajes se convocan a manera de despedida (vaya angustia que se les hace pasar) o peor aún, cuando ya están bajo tierra o hechos cenizas (vaya desatino que no exime) pero en Claraboya no es así. Entre las figuras que han sido honradas un jueves, están el Dr. José Sierra Flores, en su faceta de compositor, el artista plástico Jorge Yapur, la directora de orquesta María Teresa Cortinas Del Riego, el bailarín y coreógrafo, Juan López, además de los escritores Arturo Castillo Alva, Juan Jesús Aguilar y la escritora e historiadora, María Luisa Herrera Casasús.
Aún faltan dos jueves de agosto, y aún puede participar de la fiesta si no lo ha hecho. Hoy 22 será la lectura de Arturo Castillo Alva, y el próximo 29 de Juan Jesús Aguilar. Dos de los escritores, pilares de la literatura tamaulipeca que han hecho ese foro propio y en los que sin duda se reconocerá. No se lo pierda, será un jueves distinto, ya lo verá.


Columna publicada en el periódico Expreso de Cd. Victoria y La Razón de Tampico, Tamaulipas. 
Portales electrónicos: Gaceta.mx y La Región Tamaulipas.
 Publicado el  22 de agosto, 2013.