martes, 22 de septiembre de 2009

Alejandro Rosales: loco, cuerdo o sabio


Entre los personajes de esta ciudad, destaca Alejandro Rosales Lugo. Artista, sujeto de distinción en la fauna victorense y que durante este verano nos ha entregado su libro de edición más reciente: Personajes de mi ciudad. Locos, cuerdos y sabios.
Así como en su galería el autor exhibe sus cuadros; en esta obra traza figuras que le han dado carne y voz a Victoria, organizando una colección de estampas humanas: retratos biográficos de un pueblo, de un tiempo. Alejandro no creó los personajes de estos textos sino los ha seleccionado de las calles, de los años, de su travesía por la ciudad para antologarlos en este trabajo que ayuda a elaborar nuestro propio tratado de antropología cultural.
Y es que los actores que hacen la trama en este universo, van de la piel, del sitio, de lo simbólico; pasan de lo íntimo familiar, de lo público cotidiano, son construcciones de lo individual, lo colectivo. Por eso La Tía Matiana, el Centro Histórico, El Faro, Don Humberto y Doña Lolita, Los tacos de la estación, el padre Chayo, Los locos domingueros, Los de San Fernando y algunos de Victoria, Juan Perros, Huele de noche, Horcajuda, Palo hediondo, Rosita Marroquín, La Radio, voces de la ciudad, Tarura o los Pregones, entre otros, dan al lector, en multiplicidad de fragmentos, la proyección de nuestra imagen.
El boceto para este “ensayo visual de texturas y emociones” que comparte con nosotros Rosales Lugo, comenzó a integrarse en 1980 a través de publicaciones en la Revista Progreso, en el suplemento Arquitrabe en 1982, en el Maratín en 1985 y en su columna Crónica Urbana publicada en este periódico. Luego, con el apoyo del gobierno estatal y federal a través del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias, emprende su trabajo editorial.
El libro finalmente quedó integrado con 78 narraciones, 10 dibujos y 26 fotografías en un cuerpo de 200 páginas. Los mil ejemplares editados de: Personajes de mi ciudad... han encontrado otros escenarios donde ser nuevamente protagónicos. El autor inició las presentaciones de su libro en el Centro Cultural Tamaulipas, de Ciudad Victoria, a fines de julio, para luego partir a Tampico, McAllen, Matamoros, Edimburg... y esto apenas ha comenzado. Para fortuna de los locos, cuerdos y sabios, Rosales Lugo es un hombre inquieto, escritor activo, trotamundos, amiguero, que llevará la caravana de sus/nuestros personajes a donde le inviten y hasta donde el tiraje se agote.
Los actores victorenses que antes eran de hueso y carne o materiales inasibles, son a partir de ahora esculturas hechas con la cera de la palabra.





Posdata: Si a usted lector, le interesa recrear los personajes de Ciudad Victoria y hurgar en su locura; sabiduría y razón, el libro puede conseguirlo a un módico precio en el Taller de Imaginación Unicornio que el autor dirige y se encuentra ubicado en el 16 Matamoros, de la capital tamaulipeca. Si lo adquiere antes de octubre, estará apoyando al Maestro y a que el arte de esta región amplíe sus fronteras, pues Alejandro llevará a exponer su talento al término de septiembre, allá en España.

Fotografía: Alex y CAI en la Hacienda La Florida, Jaumave, Tamps.
Eva sin paraíso: columna en el Expresso, publicado el lunes 21 de septiembre 2009.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Un año de habitar esta paredes :


Soy mi casa esta ruina
y se levanta



A los más de 100 años; sus tantos días: el misterio sigue en pie.

Fotografía de Hilario

sábado, 19 de septiembre de 2009

La niña que mira el mar



La niña que mira el mar,
y lo mira largamente,
salta el dique de su frente
y se oye, azul, respirar.

. . .

"Parafraseando" a Orlando González Esteva, de su poemario Escrito para borrar (1997): El hombre que mira al mar

South Beach, Miami, Florida.
Fotografía: Víctor Hugo Olivares

jueves, 17 de septiembre de 2009

El más bello poema encontrado este verano...

... y otros muchos veranos.




¿Qué edad cumple la luz esta mañana?
Orlando González Esteva



¿Qué edad cumple la luz esta mañana?

¿Por qué el ave no lleva dentro el nido?

¿Es posible que Dios haya tenido

de sí mismo una imagen tan mundana?



¿Quién compuso el silencio? ¿Qué campana

le dio forma? ¿Por qué se ha perseguido

tanto al viento, por qué se le ha impedido

detenerse? ¿Por qué el círculo hermana?



¿A qué hora del día los espejos

se verán en los jóvenes más viejos,

y en los viejos, más jóvenes? ¿Qué extraño



se apodera de mí cuando sonrío

y me lleno, hasta el borde, de vacío,

y pensando en las nubes me acompaño?


¿Qué edad cumple la luz esta mañana?
Fondo de Cultura Económica
Colección Tierra Firme
México, D.F., Septiembre, 2008.
Fotografía: Bahía de Puerto Vallarta, Jalisco, México.
Gracia Olivares

miércoles, 16 de septiembre de 2009

¡Viva México! Esa distinta hora

Para Giovanni, mi lector virtual
Aq vamos todos o la gran mayoría, preparándonos para la noche especial en que conmemoramos el inicio de la lucha por nuestra mexicanidad. No más señoríos indígenas ni virreinatos españoles, si no esa búsqueda con el porvenir izando nuevas banderas. Un motivo para festejar: ese recuento de los días que nos define, lo que llamamos nuestro pasado.
Era una niña cuando entendí el sentido de los actos rituales. Me lo dijo el zorro, en el capítulo XXI del El principito, la novela escrita por Antoine Saint Exupéry: Los ritos son necesarios, son lo que hacen un día y una hora diferente de las otras. De cierta manera nos renuevan y nos dan continuidad.
Mientras tanto, nos llegó nuevamente el mes patrio, y México vuelve a ser, para los mexicanos, ese lugar en el ombligo de la luna. Un poco lluvioso esta vez, por cierto.
Buscaremos reunirnos: organizaremos algo con los compañeros, convocaremos a los amigos, iremos con la familia, abarrotaremos las plazas principales sin importar los empellones; manoseos, pisotones y pellizcos. Es preciso la noche de la fiesta estar juntos, ser multitud, un solo grito.
Desempolvaremos el sarape, vestiremos sin pudor sombrerazos, bigototes o pelucas tricolores. Trenzaremos el cabello, nos iluminaremos las mejillas de verde blanco y rojo, las arracadas penderán igual que el badajo de una campana. Nada perteneciente a este territorio queda exento: edificios públicos, casas, calles, negocios, se engalanan también de bandera nacional preparando el escenario.
Cenaremos doraditos y tostadas, tacos, tamales o pozole, sopes y gorditas, chicharrón, guacamole, pambazos o frijoles... Mucha salsa muy picosa; que asome lágrima y moco. Beberemos agua fresca de limón; horchata o jamaica, champurrado, ponche, mezcal, tequila... ¡Salud!
Las banderas sacudirán al viento, los rehiletes revolverán el barullo del mariachi; las rancheras y el infaltable huapango de Moncayo.

Antes del tronadero de cohetes, las matracas y cornetas en la noche encendida de artificios y olor a pólvora... es Viva México, una verdad; un principio cierto e indudable. No confrontamos al padre de la patria y su fallida rebelión decapitada antes del año; la pasta débil de nuestros héroes de carne y hueso, la cáscara de cada letra que pronuncia: mexicano soy. Es la noche del romance patriótico y, aunque tenemos nuestra campana de dolores tañendo, ahora se trata de gritar viva; gritar fuerte. De nuestra capacidad de vibrar y tener fe. Viva México es el clavo ardiente del cual nos aferramos. Viva México es el sentido; la proclamación. Es el instinto de supervivencia dando su grito... ¡Y qué VIVA!
Posdata festiva: Ojalá que no nos llueva para poder disfrutar de la verbena popular, ojalá que si nos llueve se hayan tomado previsiones para seguir la fiesta, ojalá no se nos vaya la luz por fallas técnicas, ojalá haya tregua y ningún bombazo lastime a inocentes fervorosos, ojalá hagan su septiembre con la venta de antojitos y recuerdos, ojalá nos la creamos de una vez por todas y el grito también sea de los dientes para adentro, ojalá el orgullo no sea de un mes; un día, al fin y al cabo.

Eva sin paraíso: columna en el Expresso, lunes 14 de septiembre 2009

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Quintilliza


Un gusto: la poeta [en legítima lucha]

Doble saber que hecha andar sus palabras.

Triple la certeza de su buena confección.

Cuarto el ser convidada.

Quinto asomamarme a ese poemario, Sra. Espejo.


Éxito Marisol

Aquí te veré desde el otro lado