jueves, 3 de septiembre de 2015

El Expreso de Ciudad Victoria el 30 de agosto 2015



De Cartagena a Bogotá
Agosto de poesía tamaulipeca en Colombia
 La poesía tamaulipeca se hizo presente en el Parlamento de Escritores de Colombia con sede en Cartagena, y en el Festival Mujeres en Escena por la Paz, en Bogotá, a través del trabajo literario de Celeste Alba Iris, autora tamaulipeca que trascendió nuevamente la frontera para unir nuestra nación con Colombia por una sola razón: la poesía.
 Poesía en Cartagena
Nombrada por el Parlamento de Escritores de Colombia Cónsul de México ante esta entidad que reunió en su costa Caribe a participantes de distintos países del mundo, Celeste afirmó sentirse honrada con la representación y aseguró que la participación mexicana ante el foro creció considerablemente este año: “Me siento bastante complacida de saber que mi trabajo rinde nuevos frutos para la poesía y expande el territorio para la presentación de otros compañeros. Esta vez la delegación mexicana también estuvo conformada por voces emergentes como la de Francia Perales y Denisse Michelle Castillo Tejeda, y por escritores con trayectoria como Francis Mestries Benquet”.

En el marco de este foro, la escritora expuso el pasado 14 de agosto en el salón Marcela Jiménez del Colegio Mayor de Bolívar la ponencia, “Proximidades y distancias a la poesía tamaulipeca”, actividad que concluyó con la presentación del portal electrónico “Verbigracia, poetas de Tamaulipas”, el cual dirige y es una realidad gracias al Programa de Proyectos y Coinversiones de FONCA en su emisión 2014, así como al apoyo de Radio UAT.
“Hacer acto de presencia por segunda ocasión en el Parlamento colombiano de escritores fortalece mi compromiso. Uno se reconoce también en aquellos que con su trabajo, con su entusiasmo y resistencia ante los conflictos y la barbarie trazan otra alternativa. México y Colombia se hermanan en más de un dolor vigente pero también nos une ese brío que nos mantiene en pie y cantando a la vida, afirmó Celeste Alba Iris.
 Bogotá y el arte como instrumento de paz
La autora también participó como invitada del Festival Mujeres en Escena por la Paz, un acontecimiento artístico con 24 años de tradición que busca visibilizar el trabajo que desarrollan con este propósito las mujeres. La tamaulipeca fue integrada al programa debido a su tarea cultural sostenida que abona a la transformación de la realidad desde el arte.
Celeste Alba Iris es una escritora con múltiples vertientes en su quehacer literario. Su obra abordado la poética, el ensayo, y una comprometida labor que abarca la impartición de talleres, la investigación, y la creación de nuevos espacios para la difusión de creadores y sus letras.
La noche del 18 de agosto en la Sala de la Corporación Colombiana de Teatro, en Bogotá, Celeste Alba Iris realizó su segunda intervención en el país del sur con una ronda de lectura acompañada de la Maestra Patricia Ariza, directora de ese acreditado festival y quien es reconocida como una mujer bandera de la cultura alternativa en Colombia.

Al respecto de su estancia la artista tamaulipeca nos comparte que “esta visita a Colombia ha sido para mí una fuente inspiradora y de aprendizaje. Me ha permitido presentar mi obra y la de poetas de mi entorno, ser partícipe de la presentación de nuevos talentos, reencontrarme con voces actuales de la literatura latinoamericana pero sobre todo hermanarme con mujeres extraordinarias como Guiomar Cuesta y Patricia Ariza a quienes admiro y con quienes comparto más de una afinidad ideológica y artística. Mujeres que me enseñan que es posible, que este camino repleto de contramarchas vale la pena andarse, mujeres que con su audacia y el dedo permanente en el renglón amplían el horizonte.

Antes de abundar sobre sus proyectos, Celeste Alba Iris destacó el apoyo del ITCA y de su titular, y expresó que para el resto del segundo semestre del año tiene participaciones en Ciudad Juárez y Puebla, así como una serie de artículos que le han solicitado para la UNAM.

Además de escribir poesía, la autora realiza una labor alternativa a las instituciones oficiales. Desde lo que ella denomina activismo poético desarrolló las primeras estrategias didácticas de talleres de poesía para niños y coordinó las primeras publicaciones periódicas con trabajos infantiles en Tamaulipas, impartió talleres para niños desde la frontera a la costa sur del estado, capacitó a voluntarios para continuar esta labor en zonas marginales, ha convocado durante 6 años consecutivos al Encuentro de Escritores Los Santos Días de la Poesía y dirige dos portales en internet especializados en literatura regional, el primero de ellos  La Isla de tus Ojos, mujeres de la Poesía Cubana en el Siglo Nuevo; y Verbigracia, Poetas Tamaulipecos.

 Sobre sus proyectos de autor:
-       Ha convocado a cinco ediciones del Coloquio Verbigracia con el objetivo de reflexionar sobre el proceso creador, la tradición de letras y la obra de los poetas tamaulipecos.
-       Coordinó el libro colectivo, Aquella Voz que germina. Retrosubjetiva de poesía tamaulipeca, primer ejemplar de estudios a poetas del estado.
-       Ha organizado en tres ocasiones el Enlace Internacional Patria de Palabras, el cual en noviembre 2014 reunió poetas de Iberoamérica de manera simultánea en las aulas a distancia de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, el City College de Nueva York y la Universidad Nacional de Colombia.
-       Recorrió las provincias de Cuba, país en el que realizó una residencia artística llevando a cabo una intensiva investigación de campo sobre mujeres poetas de la Isla.

  
Otros escritores opinan:

Hace unos días, tuve el honor de encontrarla nuevamente ahora en Cartagena de Indias. A razón de este encuentro recordé su libro: Lunafaz, un poemario que acerca la intimidad de un yo poético, viniendo de ese encuentro con la cotidianidad que nos atrapa”, Leoncio Luque Cota, PerúPremio Internacional de Poesía “Fernando Charry Lara.

“La labor iniciada con su proyecto de investigación Verbigracia, la presenta como la intelectual mejor dotada para ofrecer, desde una perspectiva del conocimiento directo de obras y autores, la historiografía más justa y confiable de las letras de nuestro estado”, Ana Elena Diaz Alejo, México, Doctora en letras responsable de la edición de las obras de Manuel Gutiérrez Nájera, en la Nueva Biblioteca Mexicana.

 “La búsqueda de Celeste Alba Iris tiene el potencial que tienen las ideas: es imparable. Creo que la poesía actual peca en la búsqueda de la belleza dejando de lado que sin idea no hay belleza sustentable”, Luis Aguilar, México, Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen.

“Es de esas mujeres que miro con alegría y admiración, de las incansables, las que valen de veras en los momentos de estallidos o silencios”, Teresa Fornaris, Cuba, Premio Nacional de Literatura Hermanos Loynaz.

“Nos lleva de la mano de sus palabras inscritas en barro arcaico, para sorprendernos con la voz cálida y serena de las dudas”, Marcos Rivadeneira Silva, Ecuador, Premio Nacional de Poesía Paralelo Cero.


Pie de fotos:


Guiomar Cuesta Escobar, Presidenta honoraria del XIII Parlmento de Escritores de Colombia, miembro de la Academia Colombiana de la lengua y autora del estudio Poesía colombiana del siglo XX escrita por mujeres, será la responsable en su país de la edición de poesía de Celeste.

Patricia Ariza recibió en Holanda el Premio Príncipe Claus en 2007 por sus aportes a la cultura universal y su compromiso artístico con la búsqueda de la paz para la nación colombiana y en otoño 2014 se le otorgó el Premio Internacional de Teatro Gilder - Coigney en reconocimiento a su incansable compromiso por más de 47 años en el sector cultural. Acerca de ella Celeste comentó: “no puedo sino estar agradecida de tener el privilegio de ser invitada y compartir la mesa de lectura con Paty Ariza directora del Festival Mujeres en Escena por la Paz”.



lunes, 23 de marzo de 2015

Catrina


 Por si acaso muero
y la gente por pudor no me lo dice
busco mi esquela en la prensa matutina

Pero sigo aquí

Porque uno es el último en saber las noticias que le incumben

Porque no quiero sufrir un sobresalto
al escuchar mi nombre
cuando pidan eterna paz para mi alma

Celeste Alba Iris
Lunafaz
Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes (ITCA)
Ciudad Victoria, Tamaulipas. Mayo de 2012.


 Foto de Sergio Barroso Bastidas

martes, 17 de marzo de 2015

Frida

 
Estoy por nacer
de mi propia carne
Porque no sólo nace el hijo
sino a la sombra madura
y cobra un nuevo acento
                                   la garganta


Porque vienen palomas
anidarán entre costillas
Abre en canal mi cuerpo
nadan mariposas por los tejidos

Sacúdanme los buitres de los ojos


Celeste Alba Iris
Lunafaz
Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes (ITCA)
Ciudad Victoria, Tamaulipas. Mayo de 2012.



lunes, 16 de marzo de 2015

Engracia


Cubro el rostro con mis manos
Resucito según las escrituras



Celeste Alba Iris
Lunafaz
Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes (ITCA)
Ciudad Victoria, Tamaulipas. Mayo de 2012.

sábado, 14 de marzo de 2015

Poliglota

Hay días sin traducción literal
Pautados a mil rayas                                                                                    
Cuadros chicos despeinados por sobre equipaje
Aguas donde nuestro cadáver sale a flote





Celeste Alba Iris
Lunafaz
Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes (ITCA)
Ciudad Victoria, Tamaulipas. Mayo de 2012.

viernes, 6 de marzo de 2015

Mi cabeza también es un animal

 Para Karina Juárez
Encantadora de serpientes


I
No recuerdo mis sueños.
Me esfuerzo y nada.
Nada. De veras nada.
En cuanto cierro los ojos cae el telón del día. Al abrirlos la vida continúa.
Mi vida parece trascurrir en un encendido y apagado, horas de sueño por medio, encendido y apagado.
Según la psiquiatría esto que me sucede es como la desmemoria de mi yo alternativo, ese que anda por donde le viene en gana mientras duermo.
 Cuándo soñé por última vez?
El viernes tuve pesadillas. Mi marido me despertó con una suave sacudida.
ENCENDIDO. Con qué soñabas?, Me preguntó.  No lo sé, respondí, debe ser esta cobija demasiado gruesa para el clima. Estoy empapada de sudor. APAGADO.
Me esfuerzo y algo.
Algo. Pero muy poco.
Tengo una casa de tres pisos, en el sueño por supuesto. En el tercer piso oculto a un hombre. Nadie sube hasta ahí. Nadie sabe que lo resguardo.
Eso es todo lo que veo.
Y también una sensación de que a ese hombre lo protejo, que ni mis hijas ni mi esposo estarían de acuerdo con su presencia. No es mi familiar, no es mi amante, no es un extraterrestre, no es un fantasma y es real.
Cuándo fue que soñé esto?
Antes soñaba con más frecuencia, estoy segura aunque por ahora no me acuerde más. Entonces no usaba gafas. El optometrista fue claro conmigo y me dijo: tiene que ponérselas de diario. Acaso la prescripción incluía también las horas que duermo?
Quiero ver mis sueños nuevamente. En adelante dormiré con la lámpara encendida, con la colcha ligera y las gafas bien puestas.



II
Mi cabeza también es un animal.
A veces creo que bastante doméstico.
Mi mascota favorita es el gato porque nunca acaba por domarse.
En casa tengo tres gatos que me recuerdan mi naturaleza.
Mi cabeza es un animal es el nombre del taller de autorepresentación al que asisto.
Llegué tarde el primer día. Sigo sin controlar el tiempo, la distancia en esta ciudad.
Vivo un extravío permanentemente. Sé a dónde quiero llegar pero las aceras y avenidas parecieran no responderme. Entiendo de eso. Uno no revela todo su secreto a un desconocido.
La mayor de las veces no sé dónde me encuentro. Me dejo llevar por el tráfico mientras conduzco, confío en mi brújula. Se trata entonces de unas cuantas vueltas, unos cuantos minutos para comenzar a llegar.
No soy fotógrafa profesional. No tengo armado un portafolio.
He tomado muchas fotos, la mayoría de ellas sin intenciones estéticas o de expresión.
Regresé entusiasmada de la primera sesión y trabajé por horas clasificando mis imágenes. La búsqueda era sobre mis registros visuales. Esa mirada recurrente. En medio del frenesí logré reunir siete series distintas.
La primera decidí nombrarla, Allá por el norte. Es el primer verso de una canción dedicada a la ciudad donde nací.


Yo nací en Ciudad Victoria Tamaulipas.
Las primeras de esas fotos las tomé una mañana como ejercicio de un taller de literatura. Boceté un poema entonces, comienza así: Esta es la ciudad/sangre a pedradas/La estación terminal/siempre la cruz.



Las otras imágenes las hice en Saltillo, Coahuila. Asistí a dar una capacitación para nuevos coordinadores de talleres de escritura creativa. De regreso a mi hotel no me resistí a traer conmigo algunas de las vistas del breve trayecto que hacía del centro literario al estacionamiento donde esperaba el chofer por mí para llevarme al hotel.




III
Regresé a la segunda sesión ansiosa de mostrar mis miradas. Otra de las series que armé se llama Memorias del Muelle Real. Un título que retomé del cartel que exhibe este espacio frente a la Bahía de Cienfuegos en Cuba y el cual narra los datos históricos del inmueble. Fueron días de lluvia implacable. Estuve en esa ciudad invitada por el Festival de Poesía de La Habana y la Universidad de Cienfuegos.
Aprovechando el escampado salí a caminar, a extraviarme un poco. No me angustia no saber cómo llegar, estar en cualquier parte.
Apenas unos pasos por el empedrado aún húmedo y ya estaba frente al mar.  La Isla es así, todos los caminos te llevan a la orilla. Una frontera líquida y azul.
A lo lejos advertí la figura de un hombre mayor. Quién era ese otro solitario?
Recordé la cámara digital compacta que había traído conmigo y siguiendo el impulso comencé a registrar su presencia en el muelle por aquella tarde nublada.
Él nunca supo que estuve ahí, que lo tengo conmigo. Yo en cambio no conocí su voz, su rostro, su mirada de frente.
Levanté mi mano a la pregunta de la facilitadora del taller: Quién es el siguiente que mostrará su trabajo?
Ella le dio el turno a otra persona.

IV
Aún tenía la intención de mostrar al grupo algunas de las aceras que he recorrido.

La mayoría de las imágenes de esa serie las tomó mi esposo sin que yo me diera cuenta. Lo hizo así porque no me gustaba posar para la cámara. Ahora lo digo en pasado pero en realidad hace muy poco que cayó ese muro de contención personal.
Sucede que volar es otra de las experiencias que poco disfruto, sin embargo fue precisamente a bordo de una aeronave que asistí a la deconstrucción de mi autorepresentación. De cierta manera al tomar ese vuelo llegué hasta aquí.
Sabía que el viaje sería largo. Me esperaban conexiones y algunas horas arriba.
Estaba asustada pero dispuesta.
Cuando puse un pie en la cabina, vi el suelo por el espacio mínimo que queda entre el túnel de acceso y el avión. Cerré el paso y ya adentro me dije: estoy cansada de temer. Al acomodarme en mi asiento busqué mi celular para hacerme una selfie. Quería preservar el momento de la partida. En la imagen que me regresó la cámara del teléfono aparezco dos veces, una Celeste saliendo de otra.  Aunque pareciera una construcción fortuita, la interpreté como la captura de mi miedo y mi valor.


Volví a levantar la mano en el salón para mostrar mis hallazgos. Déjame ver el trabajo de tu compañero y vuelvo contigo, dijo la instructora.

V

Cielos tomados desde las ventanillas de mis trayectos, propaganda capturada a bordo de un automóvil o caminando de prisa. Imágenes que se me impusieron, que me obligaron a llevarlas conmigo.


La abuela platicaba a carcajadas de un amigo suyo que coleccionó viento de cada población que visitó mientras pudo viajar. Un hombre orgulloso que mostraba a sus visitas la colección de frascos donde capturó a su entender, la esencia de los lugares. Decenas de botellas que a ojos de otros parecían vacías.
Mis ojos están llenos, repletos con las propuestas visuales bien intencionadas de los asistentes. Y mis frascos cómo están? Seré otra que reúne muestras de nada?

Reconozco esta sensación: Es un extravío. Estoy en una calle ajena que no responde. Los compañeros voltean a verme cada vez que Karina asigna lugar. Quién sigue? Pregunta. Soy un acordeón sin aire, plegado por completo.
Al terminar la clase prefiero entregarle mi memoria USB directamente para que los comentarios queden entre las dos.

VI
Esta vez me iré más temprano porque inclusive ayer tuve un pequeño desvarío en la ruta y volví a ser la penúltima en llegar.
Mi entusiasmo inicial devino en aprehensión. Ya no quiero que ella diga nada y menos delante de los otros. Ayer durante la sesión dijo que las coincidencias no son gratuitas. Mi brújula dice que pertenezco a ese espacio.
Me metí a bañar.
Comencé a desenredar mi cabello frente al espejo. Después de bañar tengo este ritual.
Esta vez interrumpo el programa para buscar mi mirada entre los cabellos húmedos que siguen al frente. 
Ahí estoy. 
Esa soy yo. 
Mis edades, mi delineado permanente, el orificio izquierdo de la nariz más pequeño que el derecho.
Busco mi cámara.
La sostengo.
Una ráfaga es siempre un tiro de gracia.